ARTÍCULO: VALENCIA BASKET - F.C. BARCELONA O CÓMO DISFRUTAR CON EL BALONCESTO

ARTÍCULO: VALENCIA BASKET - F.C. BARCELONA O CÓMO DISFRUTAR CON EL BALONCESTO

Antonio Rodríguez

Había claros y sombras en la matinal del Domingo en Valencia, con la ciudad tranquila, reposada. Claros por los 20 grados de temperatura imperantes en la ciudad, que con la oleada de frío que se aposenta en nuestro país, sonaba a gloria bendita. No dejaba el aficionado al deporte de la ciudad en tener aún la sonrisa tonta, que al fin y al cabo, habían derrotado al Barça de fútbol en su propio Nou Camp la noche anterior. Y eso, pues también cuenta. Las circunstancias han querido ver un calendario caprichoso y que en baloncesto, en nuestra Liga Endesa, se enfrentasen también los equipos de ambas ciudades, el mismo fin de semana. “¿Y si les ganamos también?” decían algunos, con cierto temor a no creérselo. Y es que rondaba cierto oscurantismo y eso era innegable. Aún las buenas actuaciones de Juanjo Triguero, la baja de Serhiy Lishchuk se hace notar y un rato antes del salto inicial, nos confirmaban la baja de Justin Doellman por lesión. Malos augurios que se unían al probable desgaste que tenía el F.C. Barcelona encima, porque habían llegado a Valencia directamente desde Atenas, tras la gran y agotadora victoria que lograron en el OAKA ateniense ante el Panathinaikos. Otra gesta en Europa magnífica, pero que temíamos que se pudiese pagar en el parquet de La Fonteta. Pues nada de eso. Temores infundados.

Valencia Basket y F.C. Barcelona nos brindaron el mejor partido de la jornada y uno de los mejores de la temporada. Y se vio desde el principio que esto no sería un trámite previo a la Copa, sino el mejor escaparate como antesala a ella. Velimir Perasovic tuvo que solicitar tiempo muerto antes del minuto 4 porque los suyos habían encajado un 0-9 inicial. Pero no eran claros despistes ni falta de intensidad. Esta la había y a raudales. Malos tiros, algo de precipitación y que los azulgranas parecía que lo que tocaban, lo anotaban (4 canastas y solamente un triple fallado por Navarro).

Valencia fue recortando a base de disciplina, mejor acierto y esa dulzura que tienen para atacar, ya destacada en estas páginas, en el artículo dedicado a ellos previo a esta Copa del Rey, y que les hizo entrar en partido. Eso sí, no igualaban.

La exhibición ofensiva vista por el equipo de Xavi Pascual en la primera mitad es algo que no habíamos visto en mucho, mucho tiempo. Sus ataques pintaban fluidos y los puntos, iban cayendo. Digamos que les salía un partido acertado…hasta que vimos la estadística. En el minuto 33, ya bien metidos en el tercer cuarto, llevaban un porcentaje del ¡80 % en tiros de campo! Y eso estaba basado en un 11/12 en tiros de 2, que quitaba el hipo. Auténticamente marciano. Pero lo que más me llamó la atención que a la altura de ese 80 % de tiros, el marcador solamente registraba 10 puntos en contra de los valencianos (48-58). Todo lo que estábamos sintiendo en gratísimas sensaciones en el juego, lo refrendaban y amplificaban los números. Y a partir de aquí, llegó el éxtasis en la cancha por parte de los locales y el paroxismo en las gradas.

Hay ocasiones en las que, ante la ausencia de ciertos compañeros (los lesionados mencionados anteriormente), uno se llena de una responsabilidad positiva que hace cargar sobre sus hombros un peso que habitualmente no suele hacer. Romain Sato, en el tercer cuarto, en el momento en que debían remontar, así lo hizo. Anotó 11 puntos en el tercer cuarto, producto de un 4/5 de tiros de campo. Hay momentos en los que, cuando se empieza a fraguar una conjura entre tus compañeros, decidas tomar parte y comienzas a mostrar todos tus talentos. Y si se tienen -y muchos-, pues mano de santo. Bojan Dubljevic anotó 26 puntos en poste bajo, en suspensiones, lanzamientos triples…una locura. Y hay situaciones en las que uno, simplemente, está tocado por una varita y asume que ese, es exactamente su momento. Oliver Lafayette algo vio en el aro que defendían los azulgranas, para lanzar desde cualquier posición en campo, desde cualquier distancia, para anotar un triple tras otro. En total fueron 4 en el tercer cuarto de forma consecutiva, sin fallos, para acabar este periplo de 10 minutos con 14 puntos. Todo esto, metido en una coctelera, da un resultado de 33-16 como parcial en el tercer período y lo que comenzó como un 38-51 tras la salida de los vestuarios, finalizó en 71-67 diez minutos después, con una grada rendida.

Los azulgranas tomaron resuello, no se fueron del partido, lo igualaron e incluso se llegaron a poner por delante (80-81) en la clara demostración que estábamos ante un partido muy especial, porque abandonaron incluso un correcalles de errores y pérdidas, dando valor, eso sí a las defensas, en una situación de abordaje vikingo por parte de ambos conjuntos. Magnífico. Tres canastas de Oliver Lafayette (¿quien si no?) tras alguna asistencia de Dubljevic, dos canastas del propio Dubljevic con alguna asistencia de Lafayette y que los de Xavi Pascual no pudieron llegar hasta ese final, en el que los taronjas tenían la ola de su público (increíble la presión ambiental), como para deslizar mejor la tabla sobre ella y llegar antes a la orilla.

Valencia Basket ganó con un resultado de otra época (95-93), tras ver una intensidad lejos de la habitual, porque los jugadores se fueron impregnando de ella desde el minuto 1 y que deja a los valencianos como segundos reafirmados en la clasificación. Que ahora llega la Copa, que van fortísimos y que es pecado pensar, porque aún falta mucho, en playoff entre estos equipos. Pero sería la repanocha. F.C. Barcelona se encontró con algo extraordinario delante, pero que su partido fue magnífico, reiterando su buena marcha de los últimos envites, de sus logros allende los mares de Euroliga en el Top-16, y que están en el punto para afrontar la cita malagueña de esta semana. ¡Que empiece la Copa!