PETE MICKEAL, EL REGRESO DE UN GANADOR

PETE MICKEAL, EL REGRESO DE UN GANADOR

Antonio Rodríguez

Pues aquí lo tienen. Fichaje casi de mercado de invierno, con aromas ‘futboleros’. Pete Mickeal no viene a ser salvador de nadie, pero sí es un tipo que por sí solo sabe crear ilusión. La ilusión que transmitirá a la ciudad de Murcia con el UCAM, que ha sabido recuperar para nuestra Liga Endesa un tipo que parece ya de la familia. Porque ha sido uno de los grandes estandartes de la competición durante muchos años. Por lo tanto, bienvenido nuevamente ‘a casa’, Pete.

Ahí tienen la última imagen que teníamos de él. Las amargas lágrimas de un enamorado del baloncesto, que a causa de un tromboembolismo pulmonar, debía decir adiós a su práctica, no sabía si ‘para un mes, para cuatro meses o para siempre’. Lágrimas que nos emocionaron. Justificaba con ellas que su fiereza sobre una pista de baloncesto no era más que pasión y devoción por este deporte.

Y es que este Pete Mickeal, el tipo de apellido raro, del que algunos se encargaron de aclarar que se pronunciaba exactamente igual que ‘Michael’, ha sido uno de los mayores ganadores de la historia reciente de la Liga Endesa: tres ligas (con Laboral Kutxa y F.C. Barcelona), cuatro Copas del Rey (también con ambos equipos) y una Euroliga con los azulgranas. Y siendo el líder espiritual y el principal brazo ejecutor en muchos de los éxitos. Ya lo ven, él levanta trofeos, los demás aplaudimos.

Aquí lo tienen en acción en el último trofeo que le dio tiempo a conquistar: la Copa del Rey Vitoria’2013. Estando a punto de cumplir los 35, a un estelar Real Madrid le volvió a desestabilizar con su polivalencia. Esa bendita palabra que con él, amplificó aún más su significado. En esta ocasión, tocaba jugar al poste y bien que lo hizo. Resultó imparable. Por momentos, a muchos se lo parecía. MVP de esta Copa del Rey. Claro.

Imagen casi cómica de cómo los rivales iban cayendo ante su paso. Un ganador nato, que ante la pléyade de estrellas blaugranas, supo ser uno más, porque le caracterizaba el gen ganador que tenían la gran mayoría en esa casa. Y cómo con el transcurso de las temporadas que pasó allí, su aportación fue aumentando hasta llegar a crear obsesión en los equipos rivales y quebraderos de cabeza de los otros entrenadores, porque era la pieza más difícil de defender. Y hablamos de rivales de la mayor élite europea.

¿Lo recuerdan? Su aterrizaje en España en el 2005, al Leche Río Breogán, procedente de la liga griega, del Makedonikos. Mickeal era un jugador con mucho carácter. Lógico. Él procedía de la universidad de Cincinnati, una especie de equipo de ‘chicos malos’ de Estados Unidos, con un entrenador, Bob Huggins, al que le encantaba mantener ese cartel y que un día ganando a los ‘chicos buenos’ de Duke, lograron copar todos los focos de la nación y hacerse con el número uno en los rankings. Rodeado de tipos como Kenyon Martin, nº 1 del draft en 2000, Melvin Levett o Jason Maxiell, moldeó un fuerte carácter ganador que bien mostró en su llegada a España. Breogán, su escaparate para la Liga Endesa. Hasta 6 veces fue MVP de la jornada en esa primera temporada, donde acaparaba la mayor parte del ataque de su equipo, que acabó descendiendo de categoría. ¿Chupón? ¿Indisciplinado? ¿Egoísta?

Quizás en Vitoria no lo tendrían muy claro, pero quisieron comprobar por ellos mismos si era todo eso. Y lo que se encontraron fue el ganador. Tipo con fortísima personalidad que incluso en la temporada en la que se proclamaron campeones de liga, a su entrenador Neven Spahija, le llegó a criticar en público cuando el croata declaró a la prensa que veía al equipo falto de mentalidad ganadora: “Neven no juega. Son los jugadores quienes lo hacen y son los que deben culminar el trabajo. El del entrenador es poner a los jugadores indicados en el momento preciso. Si lo hace así, ganaremos partidos. Yo no soy el entrenador”. Aquella historia acabó con un título de Liga, solventando en tres partidos, con factor cancha en contra. El tipo no era egoísta, simplemente quería ganar.

Y es que, aquí empieza la tortura del defensor, su soledad en el uno contra uno ¿Cómo pararlo? Se dice que es un tipo tan ambidextro que incluso de niño no le costaba mucho esfuerzo escribir con ambas manos. Culminaba sus entradas y tiros cortos al poste, también con ambas. Y no crean que su estandarte al saltar a una pista es su esfuerzo y su profesionalidad en el momento de los partidos. También lo era entrenando. Su mejora en el lanzamiento exterior se ha ido haciendo más palpable temporada tras temporada. Por eso ya en Vitoria, veíamos la forja de una estrella en nuestra Liga Endesa.

Potencia y convicción en cada uno de sus movimientos. Saber utilizar su cuerpo como nadie, sobre todo en las cercanías del aro. ¿Cómo este afamado jugador de NCAA en Estados Unidos no hizo carrera en la NBA? Quizás el ser un producto de juego más cercano a la canasta, sin llegar a los dos metros y sufrir una grave lesión con la rotura del tendón de Aquiles en su etapa en la mejor liga del mundo, crearon dudas entre los directivos de los Knicks. Así que debió abrirse al mundo, incluido la liga de Filipinas. Tras su periplo griego, con una veintena de ofertas sobre la mesa, su agente le aconsejó que aceptara una, lgo discreta, pero que procedía de la ACB, liga con un escaparate brutal. Del Breogán al Baskonia. Del Baskonia al Barcelona. Bendecidos estuvimos todos con aquel consejo y aquella decisión.

Este rostro tranquilo, sosegado, con más títulos en su zurrón a su paso por el Palau, de un triunfador al borde de los 36 años, regresa a nuestra competición, con un logro más: el poder haber superado su preocupante enfermerdad como para volver a competir. En el UCAM Murcia. De momento, contrato por un mes. Toca disfrutar de su presencia nuevamente. Bienvenido a casa, Pete Mickeal.