REAL MADRID, DESEMPOLVANDO RECUERDOS DE RÉCORD

REAL MADRID, DESEMPOLVANDO RECUERDOS DE RÉCORD

Antonio Rodríguez

Lolo Sáinz hablaba de una segunda temporada de transición, mientras que casi, casi tragaba saliva al decirlo. Eso era algo desconocido en el Real Madrid y la afición no se tomaría nada bien tal afirmación. El caso es que el club blanco ya había terminado la temporada y aún era Semana Santa. Tocaba etapa de reflexión. Perder el playoff en semifinales y quedar, por tanto, en el 4º puesto de la Liga, no era algo habitual en el club. Mientras F.C. Barcelona y Ram Joventut dirimían el título liguero en la final, entre los madridistas había que hacer balance de lo sucedido entre un ambiente pesimista para afrontar en las mejores condiciones posibles la siguiente temporada, la 87-88.

Si se materializa la victoria del Real Madrid en Illumbe este próximo domingo por la tarde ante el Gipuzkoa Basket, la plantilla dirigida por Pablo Laso batirá un nuevo récord que tenía históricamente asociado a su escudo, con 16 victorias consecutivas en la Liga Endesa para arrancar la competición. Y parece que el conjunto de Laso, no tiene intención ni ganas por perder de momento. Todas las declaraciones de los jugadores vienen a decir que asumen que perderán, pero que tarde en llegar. Eso sí, que no se produzca en ningún partido decisivo. Por el momento, en las 15 victorias ligueras, nunca sintieron el peligro de caer derrotados. Tan sólo en Gran Canaria sufrieron. Y es que, como veremos a continuación, las islas siempre fueron terreno complicado. El club madridista sigue con su racha imparable tras cristalizar una excelente sensación la pasada campaña, jugando tres de las cuatro finales disputadas, cediendo en cuartos en la Copa del Rey y dejando escapar la final de la Euroliga. Las huellas vienen de un camino recto. Ahora, viajemos en el tiempo. Desde el mismo Palacio de los Deportes retrocedamos hasta ese récord al que aspiran romper este fin de semana.

Ya ven, huellas de carruaje mucho más torcidas de las que venía aquel Real Madrid de hace 26 años. Tuvo que competir con el conjunto más ‘en cuadro’ con el que había contado jamás en la lejana 86-87. A la marcha de los hermanos Martín, Fernando y Antonio a Estados Unidos (el primero a la NBA, a Portland Trail Blazers. El segundo, a la universidad de Pepperdine), se unieron las constantes lesiones de Juanma Iturriaga (López Iturriaga por aquel entonces), los problemas de acoplamiento de ese peculiar tipo del anillo de campeón de la NBA, Larry Spriggs, que demostró ser mejor jugador de lo que la gente decía a partir de la segunda mitad de competición, y las cábalas de Lolo Sáinz que tenía que hacer para disputar también la Copa de Europa con poco más de 6 hombres, junto a la incorporación a mitad de temporada de un imberbe Josep Cargol, procedente de Santa Coloma. Claramente insuficiente.

Aquel verano del 87 resultó más prolífico de lo que Lolo intuía. Si decía que poco había que fichar en el mercado nacional (recuerden que las plantillas se componían de 2 extranjeros y el resto, jugadores españoles), se hicieron con los servicios de José Luis Llorente desde el CAI Zaragoza. Ya Corbalán no tendría la obligación de jugar casi 40 minutos. Antonio Martín, tras pasarse los últimos meses rehabilitándose en Pepperdine de una grave lesión de rodilla con cirugía, debió regresar a Madrid por aquel “misterioso” fax que llegó a las oficinas de la universidad, confirmando que Antonio había jugado y cobrado del Real Madrid ya, con lo que no podría jugar en la NCAA, regresando a la entidad blanca. Y con un pívot más en rotación por este inesperado regreso para dar descanso a Fernando Romay y Brad Branson, Lolo podría fichar un estadounidense más exterior que Larry Spriggs. Su colega Mario Pesquera, le habló muy bien de un chico al que acababa de entrenar en el Fórum Filatélico de Valladolid, un joven tirador, con mucha clase y promesa con 24 añitos, llamado Wendell Alexis. Sáinz quedó convencido.

El entrenador madridista sonreía mucho más con estas tres nuevas incorporaciones. Ya era competitivo para enfrentarse al F.C. Barcelona con todas las garantías. Lo que nunca esperaba, fue el rumor que comenzó a cuajar a finales de Agosto. Fernando Martín, convencido de continuar un año más en Portland Trail Blazers, jugando aquel verano por Valladolid y Tenerife unos partidos amistosos con un combinado de jugadores NBA que se dejaron caer aquel verano inclusive, empezó a convencerse de las ofertas que Ramón Mendoza, presidente de la entidad blanca, le iba haciendo para que regresase. Se habló de renovar por 180 millones de pesetas en 3 años, algo que como confirmaba el periodista Manolo Lama, ningún jugador de la plantilla de fútbol del Real Madrid cobraba. A vueltas con el contrato estuvieron un mes, pero a falta de una semana para el inicio de la competición liguera, la noticia se confirmaba: Fernando Martín regresaba y vestiría la camiseta del Real Madrid nuevamente para esa temporada 87-88, lo que según los medios de comunicación, les daba automáticamente el cartel de favoritos al título liguero. Este Real Madrid sí que parecía el Real Madrid.

De estar en cuadro, ahora Lolo Sáinz se encontraba con el problema de tener que descartar a un hombre. Las plantillas de 12 jugadores tenían por obligación, contar con dos juniors, con lo que realmente fichas, había solamente para 10 jugadores: Corbalán, Llorente, Biriukov, Cargol, Alexis, Fernando y Antonio Martín, Romay y Branson hacían que entre Alfonso del Corral como Iturriaga hubiese que elegir un descarte, que solamente podría jugar competición europea. De un extremo a otro.

Aquel Real Madrid ya en pretemporada (imagen a la que corresponde la defensa de Iturriaga sobre Drazen Petrovic en un torneo disputado en Málaga), mostraba un empaque muy diferente al de meses antes, con travesías más dramáticas que otra cosa. Y con esas empezó la liga. Y todos podían resolver las diferentes contiendas que afrontaban, porque en la jornada 4, ante el Joventut badalonés, fue incluso Alfonso del Corral (escogido inicialmente por los problemas de lesiones de López Iturriaga), quien rompió la igualdad para vencer 94-74 en el rival más duro del grupo Par. Pudieran resolver Branson o Alexis, Biriukov o Corbalán. Incluso Antonio Martín había regresado de Estados Unidos mucho más fuerte, más seguro en sus posibilidades y captó rápidamente la atención de Antonio Díaz Miguel. De hecho, fue convocado para la Selección Nacional cuando tras 6 jornadas, hubo un parón para que se disputasen partidos del preeuropeo de cada al Eurobasket de Zagreb’89.

En el Juan Ríos Tejera de la ciudad de la Laguna, el Real Madrid pasó el primer mal trago, pero saliendo vivo al fin y al cabo, ante el Cajacanarias de Eddie Phillips y Mike Harper (79-83), en la quinta jornada, poco antes que uno de ellos se liase a tiros en una discoteca y ambos fuesen despedidos fulminantemente. Problemáticos, pero excepcionales sobre una pista de baloncesto. Las cámaras de TVE fueron testigos de un enfrentamiento con una presión ambiental tremenda (muy de la ciudad).

Al fin en la jornada 7, tras el parón por las selecciones, debutaba Fernando Martín con el Real Madrid, tras un periplo de lesiones que le prohibieron hacerlo. Fue ante el Taugrés Baskonia, y ante una gran expectación, anotó 20 puntos. Ante el Magia Hueca (104-87), en la jornada 10, Fernando logró 41 puntos. Más fuerte y rápido, el ídolo había vuelto. Este día, por otra parte, fue el del debut del nuevo pívot barcelonista, también aquejado por poblemas físicos: Audie Norris.

El cuadro de Lolo Sáinz iba salvando escollos. La siempre difícil salida a Badalona se saldó también con victoria (82-86), como el viaje hasta Vitoria (89-95), donde el Taugrés, sin ser todavía el equipo que se coronó en el siglo XXI, comenzaban a hacer muy bien las cosas…y contaba con un peligroso base llamado Pablo Laso.

Mientras el Real Madrid acabó la primera fase de forma inmaculada, con 14-0 como récord, el F.C. Barcelona, el vigente campeón de liga, había claudicado hasta en 3 ocasiones en el grupo Impar, ante la revelación de la Liga, el Fórum Filatélico en la 1ª jornada, ante el CAI Zaragoza de un recién llegado “Piculín” Ortíz, y ante un respondón Estudiantes, en Magariños. Finalizada esta fase, con los 8 candidatos para la Copa del Rey acercándonos a fechas navideñas, se viaja a Valladolid, donde allí presenciamos algo inédito hasta ese momento en nuestro baloncesto: el primer duelo Martín-Norris. Fue en la final, la del triple de Solozábal sobre la bocina que decantó la suerte a los azulgranas (84-83). La que nos dejó impactados a todos por aquella manera de batallar por una posición en la zona, entre dos iconos de nuestro deporte, como jamás habíamos visto antes. La instantánea es bastante explícita.

Y tras las festividades navideñas (con el Torneo de Navidad del Real Madrid preceptivo, faltaría más), se reanuda la competición liguera con otros dos grupos, en este caso la A-1, con los 8 mejores -exactamente los que se clasificaron para la Copa-, y el resto en la A-2, donde se buscarían plazas para playoff por el título y sobre todo, donde intentarían eludir las 4 últimas posiciones que les llevaba a jugar el playoff de descenso.

Y el Real Madrid retomó al concierto liguero con una nueva victoria en Valladolid (87-95), ante el Fórum Filatélico, con una prodigiosa exhibición del estadounidense del cuadro vallisoletano Michael Young, que les endosó ¡47 puntos!, desde todas las posiciones. Curiosamente, el mismo jugador que 6 años después, lograría el máximo cetro continental con el Limoges, enterrando las aspiraciones del Real Madrid en semifinales en tan infausto partido disputado en Atenas.

Y aquí se acabó la racha. No sabemos si por el excesivo cansancio que supuso ganar en Bolonia, ante la Virtus (Dietor apellidada por aquel entonces) por 80-81 en competición europea, si por relajación tras su racha inmaculada en liga, la ausencia de Fernando Martín, o que dominaban al descanso con cierta comodidad (45-34)… el caso es que jugando en casa, cedieron ante Estudiantes Todagrés (71-77), en unos últimos 10 minutos de paroxismo estudiantil (y 34 puntos de David Russell, que todo hay que decirlo), que dejó zanjada la racha en estas 15 victorias ya comentadas.

Sí, fue el Palacio de los Deportes, el mismo -aunque reconstruído tras el incendio- en el que brindan a su afición las exhibiciones que vemos cada semana, quien fue testigo de aquella racha truncada de victorias ligueras al inicio de la competición: 15 en total. Aquel equipo jugaba muy bien y logró el éxito de la Copa Korac ante la Cibona Zagreb de Drazen Petrovic, cediendo en el quinto y definitivo partido de la final ACB, ante el F.C. Barcelona. Pero para la historia quedó ese récord, de momento igualado y hasta este próximo fin de semana, aún no igualado. 26 años ya. Quizás un tiempo más que suficiente para ser batido.