SERGIO RODRIGUEZ, EL INIESTA DE LA LIGA ENDESA

SERGIO RODRIGUEZ, EL INIESTA DE LA LIGA ENDESA

Antonio Rodríguez

A lo largo de la historia de nuestro baloncesto español, se han ido forjando enormes rivalidades deportivas. De hecho, en las primeras crónicas sobre nuestro deporte allá por la década de los 30, se habla de su futurible éxito y calado del baloncesto como entretenimiento entre los aficionados, aunque solamente fuese a causa de crear polémica entre los clubes de Castilla y Cataluña, donde el equipo local durante la final de la competición copera que se disputaba, obligó a los rivales a jugar en una pista de tierra, para así intentar remontar la desventaja que traían del partido de ida, montando en cólera los visitantes, lógicamente. Esas rivalidades deportivas se han ido manteniendo, y traducidas en 80 años más tarde, el Real Madrid-F.C. Barcelona de ayer o el FIATC Joventut-Real Madrid del pasado viernes, otro enfrentamiento clásico entre dos grandes ganadores de nuestra competición.

Entre las gradas de Badalona, cuya hostilidad siempre deportiva, hacia el Real Madrid ha sido notoria a lo largo de los años, me llamaba la atención que entre los aficionados de uno de los fondos, los más ‘cañeros’ si vale la expresión, había unos cuantos que solicitaban de Sergio Rodríguez un saludo, al menos. Que a los chicos les hacía ilusión que les saludara. Sergio Rodríguez fue aplaudido en diferentes momentos de ese partido, a pesar de la rivalidad e igualdad que hubo, a pesar que los aficionados apoyaron lo suyo a sus colores y abuchearon a los rivales, pero sí se soltaron en ovaciones en algunas acciones del “Chacho”. Y viendo que este comportamiento no es extraño de un sólo campo, sino que ya está siendo generalizado en toda la geografía de la Liga Endesa, me vinieron a la mente las palabras de un amigo que me confesó llamarle la atención tal circunstancia y decirme que “Sergio Rodríguez se parece a Iniesta. Le aplauden ya en todos los campos a los que va”.

Porque sí, porque es él. Sin ser necesaria la exhibición que vaya a dar en el partido a continuación. Se le respeta, se le quiere y se le venera en todas y cada una de las pistas. Es una sensación preciosa apreciar que son arranques mucho más allá de colores, de escudos y de pasiones. No estaría muy equivocado diciendo que su barba y su sonrisa son, ahora mismo, el mejor embajador de la Liga Endesa. Su juego en estos meses está siendo de un nivel que no solemos estar acostumbrados a ver. Sobre todo si pensamos que no hace mucho, entrando a lo grande en el Real Madrid y a punto de salir por la puerta de atrás, se ha convertido ahora todo un icono deportivo.

Un icono que tiene el desparpajo para felicitar en antena a Amaya Valdemoro por toda su carrera, el descaro de ser un tipo normal, al que a todo el mundo sonríe y atiende. Y que uno llega a pensar que su rutina de salir casi dos horas antes a calentar a cada pabellón al que va, quizás se parezca un poco al que tuvo Michael Jordan, de intentar hacer su sesión de tiro particular con el pabellón aún cerrado, pues cualquier cosa a falta de una hora, sería imposible por el reclamo de los aficionados a un autógrafo, una fotografía o un simple saludo.

Pararnos en su juego ya lo hemos hecho en no pocas ocasiones. Fue uno de nuestros protagonistas del “Jugador Actitud Azul” en una ocasión. No desvelamos nada. Solamente es cuestión de verle. Y verle las más veces posibles porque vale la pena. Lo que sí es cierto que es un lujo tener jugadores que lleguen a esta categoría de iconos, que con su juego, con la simpatía de su persona y también de sus acciones en la pista, borremos cualquier rivalidad y pensemos que lo que él hace, es simplemente baloncesto. Del bueno. Del que nos gusta a todos.