LET’S GET PHYSICAL!!

LET’S GET PHYSICAL!!

Antonio Rodríguez

Pues sí. En 1981, la adorable Olivia Newton John sacaba este éxito con la canción “Let’s get physical”. Y bien que se lo tomaron al pie de la letra ambos equipos, Valencia Basket y Real Madrid en su enfrentamiento directo por conseguir unos, y mantener otros, la primera posición en esta Liga Endesa en la pasada 11ª jornada. Si este, como bien dijimos previamente, olía al enfrentamiento de la temporada, hemos de decir que así ha sido. Eso sí, los dos equipos llegaron al límite físico de sus posibilidades en los últimos minutos, porque ambos lo llevaron a un terreno de desgaste tan enorme que solamente podía ganar el que tuviese el último aliento final.

Previamente al encuentro, entre los círculos del Real Madrid, me comentaban que cuando ellos habían sufrido a lo largo de esta temporada, era cuando les habían puesto en el máximo nivel físico. Y que precisamente, los equipos de Velimir Perasovic hacen eso. Pues no estaban equivocados. Todo aderezado para poder ver un gran espectáculo.

“Let’s get physical!” Y ahí que íbamos. Ya en las primeras jugadas se vio que este partido iba a ser especial, que los contactos y las disputas por los balones, por las posiciones, la velocidad de ejecución, iban a llevarse a un nivel de exigencia muy, muy alto. A eso se añade que los valencianos salieron lanzados, con los dos triples de Sam Van Rossom y la canasta de Lishchuk con la asistencia de Doellman, para iniciar la contienda con un 8-0, creando hostilidad deportiva en el ambiente y ese aroma de “Somos el Valencia Basket, estamos en nuestra casa”.

Y así resultó toda la primera mitad. Los locales forzaron aún más la máquina corriendo en el segundo cuarto para intentar irse al descanso con la mayor renta posible. Y con canastas de Oliver Lafayette en contragolpe (17 puntos) y entradas de Pau Ribas en el medio de la zona con mucha más facilidad de las que quisiera Pablo Laso, llegaron al paroxismo general con un 45-30, donde el Real Madrid añadió un puntito e irse al descanso con ese 45-31, entre el entusiasmo de los aficionados locales y las caras cabizbajas de los blancos encarando el túnel de vestuarios. Eso sí, he de confesar que eran caras tranquilas. Enfadados, pero tranquilos.

Algo debió suceder en el vestuario en esos limitados minutos (10 minutos de descanso por causas de la retransmisión televisiva), que dio tiempo a rearmar filas y ver que el Real Madrid no estaba muerto en absoluto. Y que su arranque de la segunda mitad mostraba que había, más que de sobra, partido. Robo y canasta, triple de Rudy y triple de Mirotic y 47-39 y pensar en los valencianos, que habrían de remar mucho aún. Pero remar con la intensidad al que le obligaban a Charlton Heston en Ben-Hur. Con mucha convicción sobre todo.

Ese momento supieron solventarlo. Sabían que el Real Madrid reaccionaría, pero el que pudieran superar hasta un 49-46 del Real Madrid que achuchaba de verdad, respondiendo con un nuevo triple de Oliver Lafayette y con balones doblados bajo el aro para Bojan Dubljevic, tras buena circulación de balón, impregnaba en las gradas una sensación de confianza y poderío en los suyos. 63-55 enmarcado con el canastón de Sam Van Rossom que abre nuestros “10 momentos, 10” de esta jornada y con ánimos renovados. Las fuerzas, no tanto.

Y a partir de aquí, quizás se notaron las bajas de Pablo Aguilar o de Vladimir Lucic, porque al Valencia Basket les faltó en este último cuarto un momento de respiro, un aliento más, puesto que sus fuerzas a estas alturas estaban ya al límite. Habían llevado el partido perfecto hasta ese momento, con la única estrategia conocida para ganar el Real Madrid, fisico y más físico…pero les faltó fuelle. Aguantaron en defensa ambos equipos estos primeros minutos del último cuarto, pues a los blancos les costó ponerse por delante (65-67 la primera vez en toda la tarde). A partir de ahí, los hombres de Perasovic vieron que su canto del cisne, sin haberse dado cuenta, quizás llegó con aquella entrada de Sam Van Rossom, porque entre Mirotic y Rudy Fernández destacados en anotación, unido a un triple de Jaycee Carroll que sonaba a sentencia, consiguieron llevar, con la piel de los dientes eso sí, el electrónico al 75-82 final.

Con algún encontronazo final producto de la tensión de los 40 minutos vividos más que otra cosa, y con la ovación del público a los jugadores taronjas, todos nos despedíamos de La Fonteta con la sonrisa de haber vivido un gran, gran espectáculo. Habíamos visto baloncesto del bueno, llevado a un nivel de exigencia física tan brutal, que las rotaciones cobraron un sentido mayúsculo ante equipos de tal enjundia. El Real Madrid sigue vivo, sí. Pero parece que en esta temporada al menos, la rivalidad Real Madrid-Valencia Basket parece que va a marcar un asterisco.

“Let’s get physical!” (O si no, miren las fotos)