LA MALA SUERTE DE LATAVIOUS WILLIAMS

LA MALA SUERTE DE LATAVIOUS WILLIAMS

Antonio Rodríguez

Mira que Juan Llaneza, director deportivo del Cajasol, ha insistido ocasiones con Latavious Williams. Y es que, hay jugadores que cuando entran por los ojos, es difícil darles la espalda. Latavious fue tentado por Cajasol en la pretemporada 12-13, pero él decidió apurar sus aspiraciones NBA. Fueron “sustituyendo” tales aspiraciones con Brad Buckman o Robert Dozier, pero la inaclimatación de uno y problemas personales en el otro, no daban el fruto apetecido. Hasta que finalmente, llegó Latavious.

Esta temporada, se apostó por la continuidad, tanto suya como la de John Holland. Este último decidió Gravelines. Pero seguía Latavious. Su grave lesión en el último partido ante Bilbao Basket, con la rotura del peroné su su posterior cirugía, les vuelve a dejar sin su poderoso pívot, y a buscar (difícil papeleta), recambio en el mercado en las fechas en las que estamos.

En Espacio Liga Endesa hemos hablado esta temporada en varias ocasiones de Cajasol. Este club, junto a otros tantos, en la presente campaña están mostrando un baloncesto alegre, bonito y atractivo para verlo desde la grada o desde el sofá (por supuesto, incluido el Fuenlabrada-La Bruixa d’Or, emitido por TeleDeporte el pasado Domingo. De las virtudes de ambos hemos hablado). Porzingis, Satoransky, Bamforth… todos tenían su protagonismo y todos tenían su por qué en el juego, entre otras muchas razones, porque Latavious estaba en pista con ellos.

Latavious no es un dechado de técnica individual ni de recursos ofensivos. Tiene sus armas, como una buena media vuelta en suspensión y un tiro corto que con su salto y su corpachón, protege muy bien, pero ninguna maravilla. Sin embargo, Williams era gran parte del eje y la explicación por qué los sevillanos jugaban tan bien. Este pívot (aunque su pinta sea de un “4”, su juego realmente es el de un “5”), es la justificación para que Porzingis pueda ser titular. La contundencia y el físico ya los pone el estadounidense. Coger al rival más poderoso, maniatarlo, proteger la canasta en el rebote defensivo, ya lo pone Latavious. Y eso hace compensar lo suficiente como para que el joven letón pueda disfrutar de una cantidad de minutos y libertades en el campo que en otra situación, sería impensable.

Latavious también corre la pista de lujo. Lo hace como un pequeño, pero luego salta y coge el pase bombeado arriba, arriba, lo baja, se fija en el suelo como una ventosa, flexiona y finta bajo el aro, para dejar fáciles canastas. Y es que, el bueno de Latavious posee una fuerza impropia, de esas que solamente vienen de Estados Unidos y que muchos de su estirpe, encuentran sitio en la NBA, justificando su sueldo con esos privilegiados físicos. Él gana la posición y nadie le mueve. Lo hará cuando no reciba y busca otra situación. Pero no le mueven.

Latavious es de esos pívots que se abren y amenazan con una decente suspensión, para que Tomas Satoransky encuentre más vías de entrar a canasta, entre otras razones porque previamente, el defensor del base checo se ha estampado en el bloque de nuestro protagonista.

Latavious ha aprendido el sistema de su equipo, y es uno más pasando el balón con eficiencia, multiplicando opciones. Y defensivamente es un tipo muy rápido, con lateralidad para seguir un par de botes a un exterior (eso vale oro) cuando hay cambio de asignación o lo diga el guión. Por eso, la defensa de Aíto García Reneses es tan activa, tan móvil.

Sumando, sumando, son muchas las virtudes que aporta al equipo. Aíto diría “sí, es que me hacía esto. Y esto, y esto y…”. Jugador bien usado, jugador que tapaba deficiencias y sobre todo, optimizaba las virtudes de los que tiene alrededor. Y eso no se ven en los números ni en la valoración. Pero Latavious es grande. Y ahora, ante su baja (entre cuatro y seis meses se calculan), habrá que buscar algún recambio, que se antoja difícil, porque se movía mucha maquinaria alrededor de él. Suerte. Te echaremos de menos.