LA MAGIA DEL BASKET

LA MAGIA DEL BASKET

Antonio Rodríguez

Es la magia del baloncesto. Este fin de semana estaba marcado por récords del Barcelona, por el paso firme del Real Madrid, por la apurada victoria del Valencia Basket ante el UCAM Murcia. Y sin pena ni gloria, un partido ramplón, de muchas imprecisiones, con un marcador bajo, en el Herbalife Gran Canaria-CAI Zaragoza. Hasta que le restaron 5 segundos. En ese periplo, se convirtió en el partido de la jornada. Toda una maravilla que tuvo el capricho de una décima de segundo de hacer bajar el pulgar como un emperador romano, a un equipo que por un momento, se vio encumbrado.

En el Centro Insular de Deportes pudimos ver la confirmación de Walter Tavares como una fuerza defensiva sin par en la Liga Endesa. Sus 2.20 bajo el aro se hicieron interminables para jugadores de reputado caché como Shermadini, que las pasaba canutas para anotar en las inmediaciones del aro. Tapones, intimidación y el convencimiento que con él en pista, todos los tiros en la zona cambiaban la trayectoria.

También lo que vimos fue a dos entrenadores desesperados por la cantidad de pérdidas de balón de los suyos, producto de la falta de concentración por momentos (en el primer cuarto) y por los nervios (en el último cuarto), que pocos puntos sumaban. Un rosario de 35 balones perdidos, algunos de ellos no forzados, acompañaron a 43 lanzamientos triples, de los cuales se anotaron tan sólo 11. En definitiva, partido para olvidar.

Y entre errores, alguna canasta de mérito (un excelente mate de de Viktor Sanikidze en un buen corte a canasta), llegamos con empate 55 a falta de 5 segundos, con saque de banda para los grancanarios. El triple de Albert Oliver, desde 8 metros, quedará como uno de los grandes momentos de esta temporada en la Liga Endesa. Ni Pedro Llompart ni Joseph Jones podrían imaginar que el nuevo base esta campaña del Herbalife, se levantase con el balón controlado desde tal distancia para sentenciar el partido.

Oliver lo primero que preguntó a los árbitros, si restaba tiempo. Le dijeron 3 décimas. Durante el tiempo muerto, José Luis Abós debe cambiar la táctica inicialmente planteada, pues era demasiado poco tiempo. Y lo que planearon, les salió -casi- de fábula.

Si increíble fue el triple de Oliver, más aún fue el que lanzó Michael Roll, aprovechando un bloqueo, recibiendo desde la banda mientras se giraba, y a la media vuelta en el aire, con la fuerte oposición de Baez, cayendo hacia atrás, anotó un triple tan escalofriante, que dejó el pabellón mudo, a la espera que los árbitros visionasen el “instant replay” y dictaminasen. De esas imágenes, dependía el poder presenciar dos “buzzer beater” en un mismo partido.

El capricho de una décima sentenció que ese fue el tiempo restante para que tal canasta no valiera. Una insignificante porción de tiempo, que hace dar la grandeza a nuestro deporte, y convertirlo por tales caprichos, en el deporte más excitante.