YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS

YO Y MIS CIRCUNSTANCIAS

Antonio Rodríguez

Reconozco que sigo divirtiéndome mucho viendo al Real Madrid. Hace unas semanas hablamos sobre la hipótesis de encontrarnos ante uno de los mejores equipos de la historia del club, y por ende, de la Liga Endesa. Muchos así lo creen. Quienes visitan de forma religiosa al Palacio de los Deportes de Goya a cada ocasión, dan fe de ello a pies juntillas. Extrañamente, entran en ese proceso de empezar a no encontrar emoción, confiesan. Y es que lo mejor del Real Madrid nos es que sean buenos, sino que lo parecen. Partido a partido. Es lógico que con ese plantel, jugando a la intensidad que lo hacen, sepan y puedan derrotar a sus rivales por los veintitantos puntos de margen que consiguen.

En el partido del pasado sábado, disputado en el Santiago Martín de La Laguna, por la retina nos entraron los 15 puntos de Felipe Reyes en el último cuarto. Tal exhibición es la explicación de una buena organización dentro y fuera de la pista, así como un arsenal de armas tal, que rivales deben elegir qué frenar o a qué prestar más atención. Felipe Reyes llegó a conseguir 9 puntos de forma consecutiva porque se vigilaba con extrema atención a los tiradores. Salidas de bloqueos, pick & rolls, carretones…circunstancia que un tipo como Reyes aprovechó para tener más espacios de lo habitual. Y a esas alturas de partido y con la enorme intensidad -e igualdad- con el que se prodigaban, Felipe empezó a decantar el enfrentamiento por tablas, por posicionamiento en el campo y por mérito de los tiradores que mucha atención acaparaban y porque eso sí, Sergio Rodríguez dio una lección magistral de pase, tras haber dado una de tiro previamente (5/8 en triples. Acabó con 6 asistencias).

Sin embargo, hablar de las excelencias del Real Madrid, no es nada nuevo. Casi suena hasta repetitivo. Lo que sí quisiera destacar es la mentalidad con la que algunos están encarando a este equipo, al día de hoy imbatible en la Liga Endesa y en la Euroliga. Y me refiero al UCAM Murcia en las primeras jornadas, al Cajasol de hace 2 jornadas y al Iberostar Tenerife que ahora nos ocupa. Es muy loable que salgan a jugar al máximo, pero con la convicción y la filosofía de jugar como ellos suelen hacerlo. Ni inventan ni improvisan. Salen a ganar o a no perder, da igual. Porque realizan el mismo juego. Con agresividad, con velocidad y con talento. Y si esas armas coinciden con las herramientas con las que el Real Madrid destroza al contrario, pues habrá que hacerlo más agresivo, más rápido y optimizando más el talento. Porque no pretenden hacerlo de otra manera. Ralentizar el tempo frente al Real Madrid actual, muy probablemente exija un partido más que perfecto para ganarles. Y seguro que es mucho menos posible que siguiendo la partitura ya conocida. Yo y mis circunstancias. Es la manera. Y me parece magnífico.

Por el camino quedan el 52-50 a favor en el minuto 29 para hacer vibrar y soñar a sus aficionados, de los hombres de Alejandro Martínez, cuya simpleza y sensatez con la que juegan en ataque es de premio para el entrenador. Que la gente tuviese ocasión de deleitarse con los 10 primeros minutos de fantasía de Luke Sikma (12 puntos en este periplo, para un total de 18, su tope de la temporada), o el desparpajo de Ricardo Uriz, uno de los jugadores más infravalorados de la Liga Endesa.

Y algo parecido sucedió con Cajasol, porque Aíto García Reneses no hubiese permitido nada diferente, ni tampoco Oscar Quintana con los murcianos. Sus equipos y sus circunstancias les hacen ser fieles a su baloncesto porque creen que es la manera de llegar al éxito. Y si es el Real Madrid, pues con mayor motivación aún. Los que sí ganan son sus aficionados y sobre todo, sobre todo, esa masa social de aficionados al baloncesto en general que ponen sus ojos en tales equipos y no pueden dejar de expresar un “pues sí, me he divertido”.