REAL MADRID, UN ESPECTÁCULO QUE ABARROTA CANCHAS

REAL MADRID, UN ESPECTÁCULO QUE ABARROTA CANCHAS

Antonio Rodríguez

Como si de “El Circo del Sol”, el “Kirov Ballet” o la Filarmónica de Berlín se tratara, el Real Madrid llena los escenarios allá por donde va. Todos quieren ver de cerca, en vivo, testificar de sus proezas al mejor equipo, en este momento de la temporada, de toda Europa. Y nadie se va defraudado, porque lo que está ofreciendo el conjunto de Pablo Laso hasta la fecha en esta temporada, es un espectáculo tan fascinante que en verdad hacía mucho tiempo que no se veía.

Por primera vez en este ejercicio de la Liga Endesa, el San Pablo de Sevilla se abarrotaba de público, mezcla por ver a los suyos, este joven e ilusionante equipo que ha cosechado cuatro victorias consecutivas, mezcla por ver qué era eso del Real Madrid 13-14, que tan bonito queda desde la tele. Un público respetuoso y expectante, que ante un gran triple de Rudy Fernández o una entrada a canasta sobre la bocina final del tercer cuarto de Sergio Rodríguez, tras pasarse previamente el balón por la cintura, acompañó una cerrada ovación con los “ooooh” previo de admiración por lo que estaba presenciando. Le valió la pena la entrada y la visita al recinto deportivo.

Y les valió la pena porque pudieron deleitarse con un equipo, el Real Madrid, que es capaz de jugar de cualquier forma, de todas las formas. Imprimiendo la rapidez en sus acciones habitual (que no hablamos tan sólo de contragolpes, sino también en ataque estático), reconozco que una vez más, encandilaron por los siguientes aspectos:

  • Su juego en poste bajo y lo que consiguen generar desde ahí. En esta campaña, Nikola Mirotic está insistiendo más en esta posición y su capacidad resolutiva es una delicia. Pero esta situación de poste, sea anotando o generando pases y espacios abiertos, la están prodigando Felipe Reyes (algo habitual), sumado también a las dos nuevas incorporaciones, tanto Salah Mejri como y sobre todo, Giannis Bourousis.
  • Las “puerta atrás” de los pequeños. Es fantástico ver cómo despejan la zona de hombres altos para, partiendo de un “pick & roll”, otros pequeños fintan hacia fuera y cambian de dirección para cortar a canasta y recibir pases precisos, rápidos, algunos de bellísima factura.
  • Es que son muy grandes. Recuerdo tener una conversación con Pablo Laso recordando sus tiempos de jugador en el Baskonia, cuando se enfrentaba al Real Madrid en los ochenta, “es que les veía y eran enormes. Les echabas un vistazo ya en la rueda de calentamiento, con Fernando Romay, Fernando Martín, Brad Branson y luego aleros como Pep Cargol y Wendell Alexis, miraba a los nuestros y no teníamos nada que hacer físicamente”. Pues bien, esa sensación la tienen ahora sus rivales. Y no es que sean verdaderas moles. Sino que son unos tipos rápidos…muy grandes. Ver correr a Bourousis, Mejri y Mirotic, ver la potencia que puede dar un base como Sergio Llull, es algo muy difícil de contrarrestar.
  • Por supuesto, su “pick & roll”, porque para eso tiene los tres bases que tiene, que son garantía de agresividad y rapidez en sus decisiones. Y cómo no, el juego de transición, de contragolpes, con el complemento adicional de los pívots. Tener varias opciones de pase en contraataque es un lujo al alcance de elegidos.
  • Para fianlizar, su defensa. Volvemos a la movilidad de sus hombres altos. Saltan a los pequeños, les aguantan, hasta que recuperan sus pares, mientras que los bajitos son perros de presa con unas manos rapidísimas. ¿Recuerdan que ensalzamos al Cajasol como el equipo de la semana la pasada jornada? Uno de sus grandes logros eran las situaciones de una contra uno, con Satoransky o Bamforth. El Real Madrid no les dio ni un resquicio para que pudieran sacar partido desde tales situaciones. Ni uno.

Sí, claro, ahí pueden añadir la magia del Chacho, la efectividad en triples de Sergio Llull, Rudy Fernández o Jaycee Carroll, las rotaciones, los puntos…añadan lo que quieran.

Cajasol es un equipo que también se mereció el aplauso al final de los 40 minutos. De verdad. Y el público creo que ovacionándoles a ellos también, obró con plena justicia. Porque exceptuando los primeros minutos donde estos jóvenes jugadores parecieron realmente intimidados, nos brindaron unos minutos en el segundo cuarto de antología. Fueron fieles a su estilo de juego, y viendo el mate y el uno contra uno de Kristaps Porzingis yéndose de todo un Felipe Reyes entrando a canasta, el ritmo frenético y las asistencias dobladas de Josep Franch o las posiciones ganadas por Latavious Williams, frente a un equipo blanco que no aflojaba, nos deleitaron con unos momentos de sueños, de ESPECTÁCULO, ese del que ahora tanto se habla, del que parece querer recuperarse cuando lo pudimos tocar en el San Pablo. Y si Aíto García Reneses pudiese vislumbrar con este desenfado en el juego tal paliza encajada (62-97), prefirió intentar jugar a la manera que tienen en su catón a cualquier otra forma rácana, mal llamada decorosa.

Bueno, Cajasol dio la cara, pero estaba claro que este Real Madrid no es equipo de “su” liga. Y ahora, esa racha truncada de cuatro victorias consecutivas que llevaban como gran aval, pueden volver a recuperarlo. El problema para los rivales es que aún no se sabe cuales son los los de “su” liga para el Real Madrid. Como aficionados, disfrutémosles jornada a jornada, del desenfado con el que puedan encararles sus rivales, de días de inspiración (nunca olvidemos que Herbalife Gran Canaria entró en el último minuto con opciones de ganarles) y deshojemos con una amplia sonrisa tras sus partidos el calendario hasta llegar a fechas navideñas, para cuando lleguen unos de azulgrana. Veremos a ver ahí qué pasa.