RAÜL LÓPEZ, LA CANASTA DE LA VENERACIÓN

RAÜL LÓPEZ, LA CANASTA DE LA VENERACIÓN

Antonio Rodríguez

Raül López. Ahí lo tienen. Exultante y líder. El jugador que parece obrar milagros, el abanderado de todos los equipos en los que ha militado, sufrió una de las grandes paradojas de su carrera: realizar jugadas imposibles, siempre acompañados con un “pero…”. En este caso, su triple sobre la bocina desde su propio campo para forzar la prórroga, tuvo la cara amarga en los 5 minutos extra.

Héroe y rey en muchos partidos, en muchos equipos, durante muchos años. Adorado y venerado, sobre todo por sus compañeros. Han sido una constante a lo largo de su carrera. Y es que su personalidad ganadora siempre engalanó las canchas en las que ha militado.

Instintivo, veloz, generoso…un genio sobre la pista. Bilbao lo disfruta ahora más que nunca. 29 minutos de media esta temporada en la Liga Endesa, cuando la pasada campaña jugaba 20. Mariscal de la pista a full time. Y es que hay que reconocer que, sin desmerecer a ninguno de sus compañeros en la posición de base, cuando Raül está en pista, su equipo juega a “otra cosa”.

Raül López siempre ha sido de los tipos que nunca encontraba límites en su juego. Donde nadie veía posibilidades, él creaba situaciones imposibles para dar el pase, para hacer mover la maquinaria que él maneja. Trabajo bien hecho desde la perspectiva de una cabeza y unas manos privilegiadas.

Esta estampa nunca la debemos olvidar. Jerry Sloan, por encima de todo, tenía ojo para sus jugadores. Y en todo el planeta, resulta que encuentra al verdadero sustituto del mito John Stockton en nuestro país, en la escuela de la “Penya”. Normal. Aquí lo tienen sacando un contragolpe. Una foto y una pose que pudiera ser sello Stockton perfectamente.

Siempre controló y nunca se vio intimidado. Una maravilla a la vez que tragedia, pues su enorme, infinita clase, se vio diezmada con ese “pero…” que siempre le ha acompañado: las lesiones. ¿Qué hubiese sido si…?

¿Se dan cuenta? Pura magia. En su vuelta España tras su paso por Girona, en el Real Madrid de vuelta volvia a no encontrar límites a su juego. Estupefacción en los rivales, asombro en los aficionados.

Contra todos y triunfante por pura habilidad, por intuición y por entender que este es un deporte mucho más fácil visto desde sus ojos. Raül López, sin la fuerza y la velocidad de las piernas sanas que una vez tuvo, es una joya de nuestro baloncesto.

Ahí lo tienen. Reconocido e idolatrado, incluso por los más grandes. Líder y compañero. Bilbao sigue teniendo un embrujo especial. Es una ventana hacia un mundo al que nos debemos detener y apreciar su valor. El mundo del baloncesto ejecutados por toda una estrella. Su triple a los italianos de ayer, tan sólo supone una pequeña punta a su grandeza. No deja de ser una canasta al cesto de la veneración que se le debe tener a Raül López. Se lo ha ganado.