FONTES DE ILUSIÓN

FONTES DE ILUSIÓN

Antonio Rodríguez

Retiradas entre aplausos, clamor por los ídolos en desfile hacia el banquillo. Sobre todo por un rejuvenecido Oriol Junyent. Cuando eso sucede, el Fontes do Sar se viene abajo. Cuando lo hacen en favor, no solamente del equipo, sino del pívot que una vez hace muuuchos años fue canterano del Barcelona en la Liga Endesa (18 años exactamente), es que todo ha funcionado bien. Porque si Oriol destaca, hay mimetismo entre jugador y afición, hay magnetismo especial, es como que todo conecta. La esencia de éste quien ha dado gloria y victorias al Obradoiro desde la Adecco Oro, impregna a todos. Es un maestro y ahora, por edad y lecciones, volvió a serlo, paradójicamente ante el club que le vio nacer, adiestrando a sus alumnos cuando más se necesitaba, exhibiendo talento ante unos pívots rivales perdidos y nunca decisivos.

Río Natura Monbus, con su récord de 1-5 hasta ese momento, se encontraba en la delgada línea roja de una tierra muy peligrosa. No ya su única victoria, sino la sensación de inseguridad que transmitía a su alrededor una dinámica de derrotas en un equipo muy joven, muy nuevo, aún por conjuntar. Por eso, su triunfo al F.C. Barcelona de forma tan contundente (77-60) es por encima de todo, curativa. Del otro bando, una anotación tan pírrica en los hombres de Xavi Pascual, que nos obligan a trasladarnos hasta el 19 de Diciembre del año pasado para encontrar una inferior (54 puntos) ante el…Blusens Monbus precisamente.

Río Natura Monbús ganó este partido porque quiso ganarlo más que su rival. Porque defendieron extraordinariamente bien los 40 minutos, ensalzados por unos guarismos en el marcador que iban recompensando su trabajo, yendo constantemente por delante en el electrónico desde el segundo cuarto. Hasta el punto que desquiciaron en la segunda mitad a unos azulgranas que llevaban 15 puntos en el minuto 15 de la segunda mitad. Se hundieron en acciones individuales, pick & rolls que ni escogían ni continuaban, en demasiados lanzamientos exteriores o acciones de uno contra todos en poste bajo, donde el enorme talento que atesora su plantilla ponían tan sólo pequeñas gotas en un terreno de secano. Ninguna conexión entre el juego interior y exterior ni entre sus hombres altos, notables pasadores que vieron cómo quienes dieron toda una lección de pases fueron la pareja rival Junyent-Delas, que hicieron rotar el planeta obradoirista para que todo fluyera.

Moncho Fernández, lo único que recriminaba a sus hombres era precipitación ante el fervor imperante en el pabellón. Poco más. Sus jugadores jugaron una durísima defensa y encajaron de forma colectiva para anotar.

El Fontes do Sar vibró y vio ganar a su equipo por primera vez en esta temporada. Claro, ante el rival más deseado hasta este momento. Ante el conjunto que acumula ya dos derrotas consecutivas intentando coger un rumbo que aún no encuentra. De momento, Río Natura Monbus supo cómo jugar a lo que ellos pretenden. Con ese camino, se pueden lograr más o menos victorias. Pero efectivamente, encontraron su camino. El equipo (ojo: plantel + afición) lo merecen.