ALEX MUMBRÚ, LOS CAMPEONES NO SABEN DE EDAD

ALEX MUMBRÚ, LOS CAMPEONES NO SABEN DE EDAD

Antonio Rodríguez

En esta Liga Endesa trepidante que estamos deshojando sus primeras jornadas, inquieta y desenfadada, donde en Gran Canaria y en La Laguna, o Murcia y Sevilla nos están dando pinceladas de colores vivos, expresando todo el atractivo que este juego puede dar, donde podemos estar viendo uno de los mejores equipos de todos los tiempos en este Real Madrid, hay un jugador que se está ganando, una vez más, toda mi admiración y reconocimiento: Alex Mumbrú.

Bilbao Basket hasta hace bien poco, era último en la clasificación, con su casillero de victorias a cero hasta esta última jornada, con toda la angustia y ansiedad que produce para un equipo que ha vivido glorias hasta hace dos suspiros. Ni el respaldo de Miribilla, que nunca les ha dado la espalda, era suficiente…hasta esta última jornada, en la que derrotaron al F.C. Barcelona (80-72). Una alegría extraña, porque se salía de un puesto ilógico y poco dado a “Los hombres de negro”.

Durante esta travesía de cinco jornadas infaustas, parecía que no salía nada, donde daba la sensación que ni tan siquiera se podía competir. Donde parecía que iban de cabeza al hoyo. Pues en estas peores situaciones, en los momentos más críticos de la historia reciente del club vasco, Alex Mumbrú ha dado la cara y ha emergido como la verdadera estrella que es, sacando su mejor baloncesto, sin hacer pensar a nadie en ningún momento de sus 34 años.

Y es que, Alex Mumbrú está siendo santo y seña del equipo, máximo anotador de Bilbao Basket, con 14.8 puntos de promedio, con 46.2 % en tiros de campo y un nada desdeñable 45 % en tiros de tres. Ni se esconde ni se deja llevar por la tempestad. Mumbrú está elevando en esta 13-14 en 4.7 puntos, su promedio a lo largo de toda una trayectoria de nada menos que 17 años en la Liga Endesa.

Su satisfacción a cada victoria justifica el esfuerzo realizado por un verdadero profesional de este deporte. Jugador que bien vale la pena seguir, de los de tener al lado. Para lo bueno y para lo malo, porque con él, poco o nada hay de esto último. Los éxitos deportivos le han acompañado siempre.

Son muchos años batallando ya, desde su debut y primeros años en el Joventut badalonés, procedente como su compañero Sergi Vidal, de esa maldita generación del 79, tapada, ensombrecida y nunca reconocida a causa de una generación, la del 80, que con sus fogonazos nos deslumbraron a todos. El tiempo les ha puesto un sitio especial de que ellos también triunfaron.

Siempre en la élite, siempre en las mejores competiciones, Alex Mumbrú pasó por ese proceso de joven con tremenda proyección. Desde muy temprana edad, competía con los mejores en los mejores torneos, adquiriendo una notoriedad que siempre ha mantenido en sus años de carrera.

Mumbrú aprendió de los mejores, teniéndoles a su lado o topándose con ellos. Pero siempre tuvo referentes a su alrededor. Por eso, hoy sabe cómo lo está pasando el equipo y sabe que el esfuerzo por salir adelante, debe ser máximo. Nunca, nunca, a lo largo de su carrera, ha logrado unos promedios anotadores como los de esta temporada. Sus 13.4 puntos en su primera temporada en Bilbao, temporada 09-10, eran su tope. Repito: 14.8. De estrella de la liga.

Y la grandeza de Alex Mumbrú no reside en números, en lo que aporta en la pista. Quienes le conocen, saben que lo mejor lo da fuera de ella. En la convivencia, en el día a día, en la ilusión y el optimismo que genera a su alrededor. Porque Alex Mumbrú es un tipo que disfruta, hace disfrutar y une al grupo. Y eso, en el deporte tan profesionalizado que hoy vivimos, es una bendición.

A sus 34 años, con canas que se le intuyen cuando muestra barba de días, mira hacia delante y ve un presente que es el que es, y al que da la cara. Como un campeón. Porque para mirar al pasado, ya tenemos tiempo nosotros en estas instantáneas. El legado de un gran jugador.