EN BUSCA DE UN ALMA ENCONTRADA

EN BUSCA DE UN ALMA ENCONTRADA

Antonio Rodríguez

Cero victorias y cinco derrotas en la Liga Endesa son demasiados motivos como para no mirar con recelo la trayectoria del Bilbao Basket esta temporada. Son una losa, sobre todo si se tiene en cuenta que la derrota en Fuenlabrada fue la única por menos de 9 puntos. No llegar a los últimos minutos con la posibilidad de competir, es aún más duro para un deportista de élite.

Y así se presentó la mañana lluviosa en Miribilla. Un recinto en el que los jugadores calentaron bajo el colorido de los asientos, que no de los graderíos. Y a poco de la presentación, tales asientos seguían muy despoblados y el temor de pensar que el aficionado se va despegando de su equipo, el mismo que le dio un subcampeonato liguero hace poco más de 2 años, el mismo aficionado que le aupó a ello. Fueron temores infundados: en el momento del salto inicial, Miribilla estaba abarrotado de público. Como siempre ha sido.

Y ante ese marco de fidelidad, los hombres dirigidos por Rafa Pueyo comenzaron el choque ante el F.C. Barcelona. Unos azulgranas que parecieron jugar sin mucho sentimiento, como si la imagen de dos derrotas consecutivas en esta pista tampoco les afligía mucho. Sentimiento, espíritu en busca de una autoreconciliación que sí iban encontrando los ‘hombres de negro’, con esforzados intentos de remar del letón Dairis Bertans, jugador que debe ser ya la debilidad de la afición, poniendo pasión y corazón a este equipo, aún siendo recién llegado. De los 5 partidos que ha disputado (no lo hizo en la jornada 1), en tres ocasiones ha sido el máximo encestador del equipo, curiosamente en las tres últimas jornadas, con un promedio en ellas de 18.3 puntos. Pero como bien digo, lo que menos transmite este letón es destacar números, sino actitud en la pista. Su decisión entrando a canasta le hace convertir puntos de forma inverosímil en ocasiones. Pero el chico está cegado con una convicción que a veces pocos ven. A eso se le acompaña certeros lanzamientos de tres, para elevar a los suyos (16 puntos) mantenerse compitiendo ante los hombres de Pascual.

A falta de menor presupuesto que en años precedentes, el compromiso de los dos veteranos nacionales, Alex Mumbrú y Räul López, que tiran del carro ahora más que nunca, se vio acompañado por otro que tal baila: Germán Gabriel logró una aportación extraordinaria, en sus poco más de 20 minutos que estuvo en cancha. Su triple en los momentos decisivos, les valió el convencimiento que no iban a perder en este quinto “round” y sobre todo, que tampoco sería una victoria agónica.

Miribilla poco a poco se fue tiñendo de festín, porque enfrente tuvo un rival sin brújula ni orden, con dos pívots que pudieran haber dominado la coyuntura (Tomic-Lampe), pero que lanzaron ocho veces a canasta, y lo que es peor, forzaron entre ambos dos pírricos tiros libres. Un decente, tan solo decente, día en el lanzamiento exterior y la voluntad y casta de un Kostas Papanikolaou que cada día se parece más a la superestrella europea que es, no fueron suficientes, porque los azulgranas adolecieron de calma para averiguar dónde podían dañar y empuje para llegar a dominar. No fue buena la imagen que ofrecieron, no.

Y con un escalofriante triple de Raül López, tras paso atrás ante dos rivales, ahí les tienen celebrando una sentida primera victoria con gestos de alegría, desahogo y justificación ante la sufrida afición, para que puedan enderezar el rumbo en esta competición y sobre todo, sobre todo, que se vuelva a oír el retumbar de un recinto resguardado en un valle, cuyo ruido amenazante se hace oír por todo el territorio liguero.