VITOR FAVERANI O LA ESCUELA ESPAÑOLA

VITOR FAVERANI O LA ESCUELA ESPAÑOLA

Antonio Rodríguez

En la pasada madrugada, el histórico equipo de la NBA, Boston Celtics, consiguió la primera victoria de la temporada, en su quinta intentona, ante Utah Jazz (97-87), dando así algo de tranquilidad a la parroquia céltica y sobre todo a su novato entrenador, Brad Stevens. Travesía inicial más que complicada para los de Massachussets, puesto que tienen un calendario en Noviembre de aúpa, con 18 partidos en 30 días, 6 ‘back to back’, o lo que es lo mismo, ocasiones en las que tendrán que jugar dos partidos en dos noches consecutivas, cinco de ellos a domicilio. Pues si ha habido una luz entre toda esta borrasca otoñal en la orgullosa franquicia verde, ha sido ni más ni menos, que Vitor Faverani.

Sin nada que se le pareciera a un pívot nato, Brad Stevens se ha dejado guiar por las sensaciones que Vítor le ha mostrado en pretemporada. Y ha acertado. Porque de los 5 partidos ya comentados de liga regular, ha sido titular en todos y cada uno de ellos, está siendo el máximo reboteador del equipo, con 6.4 capturas de media y el máximo taponador, con 2.2 tapones por envite. Además, añade 7.6 puntos y un 48.3 % en tiros de campo. Su exhibición en el debut ante su parroquia, con 18 rebotes y hasta 6 tapones ante los Bucks, puso sello lacrado en la retina del aficionado, como para hacerle sentirse identificado con el pívot brasileño.

Aquí, en Espacio Liga Endesa, nos hicimos eco de sus actuaciones, y tras la disputa de la última edición de la Copa del Rey en Vitoria, donde el Valencia Basket logró llegar a la final, ya comentábamos que la exhibición de Vítor Faverani fue de reseña, con una capacidad de liderazgo propia de una estrella. Aquello, decíamos, sí era ACTITUD AZUL.

Reconozco que por aquel entonces, jamás hubiese pensado en Faverani como jugador NBA, sobre todo porque dos campañas atrás, estaba ganándose los minutos en el UCAM Murcia, entonces sin el patrocinio universitario, en Adecco Oro. Y ni mucho menos, que llegase a serlo como ‘5’ titular en una franquicia con la tradición de Boston Celtics. Pero es que Faverani está respondiendo.

Comparte sus minutos en tal posición con el novato Kelly Olynyk, jugador más verde que la indumentaria que viste. En cambio, ver al brasileño, otro rookie para ellos, con 25 años, es una historia muy distinta, que gusta al staff técnico bostoniano. Faverani, sin ser nunca alguien muy musculado, siempre fue un tipo duro, que sabía aguantar a los rivales. De hecho, está guardando mejor el aro que nadie entre sus actuales compañeros, y no me remito solamente a los tapones, sino a cómo se sitúa en el campo, cómo siempre está en la línea entre la canasta y el balón cuando existe una amenaza (circunstancia que el bueno de Olynyk aún no tiene nada clara, posicionándose bastante mal en sus marcajes), y cómo bloquea el rebote como para que en un tanto por ciento elevado, el balón caiga en sus manos. Manos, por otra parte, muy notables, que recogen rechaces difíciles o balones comprometidos, algo muy valorado en el mundo NBA, así como sus largos brazos.

En ataque, sin ser muy destacado, pero sí que muestra contundencia y buen hacer en poste bajo como lo hacía en Liga Endesa. Tiene la alternativa de pasar y lo hace con sabiduría (ahí sí que Olynyk también hace una buena tarea), sabiduría que ha ido aprendiendo poco a poco en la “escuela española”, puesto que Vítor Faverani llegó al baloncesto español hace 10 temporadas, si contamos la actual. En Boston se sorprenden que con 15 años firmase su primer contrato como profesional. Bueno, digamos que ingresó en las categorías inferiores de Unicaja con esa edad. Y a partir de ahí, trabajo y diversos equipos, como el Clínicas Rincón (filial de Unicaja) en LEB 2, CAI Zaragoza, Unicaja, Murcia y el ya mencionado Valencia Basket. Ahí tienen: 9 temporadas en total para un proyecto de jugador de 2.10 de estatura en el lejano verano del 2004, que se fue moldeando poco a poco, primero en la cuna malagueña y tomando forma en los diferentes clubes en los que militó con posterioridad, hasta llegar como titular a la NBA, con la aún temprana edad de 25 años (temprana si lo asociamos a su extenso currículum). Llamémosle, obra de la “escuela española”.

Pues ya lo ven. En la actual Liga Endesa hay jugadores que están en puertas de dar el salto a la NBA (Faverani es un claro ejemplo) y bien haríamos de disfrutar de sus canastas cada fin de semana, y si es posible en vivo y en directo, mucho mejor. Es lo que tiene nuestra Liga Endesa: poder ver jugadores de calidad y calibre NBA delante de nuestras narices.