EL ALBA DEL CAJASOL

EL ALBA DEL CAJASOL

Antonio Rodríguez

Aíto García Reneses se retiraba tranquilo del parquet del polideportivo San Pablo. Tras el rito de dar la mano al rival, enfilaba su camino a los vestuarios, con el mismo gesto que en el resto de jornadas transcurridas esta temporada en la Liga Endesa. Cabeza gacha y mano en el bolsillo. No expresaba gran cosa. Sin embargo, en esta ocasión, Cajasol, el equipo entrenado por él, había conseguido su primera victoria. Una de cuatro.

Aíto lleva ya muchos partidos (972 exactamente) como para que cambie sus maneras en una victoria o en una derrota. En la tarde del sábado, su cabeza gacha iba cargada de más tranquilidad por el trabajo bien hecho, por una contundente victoria por 82-62 ante el Laboral Kutxa, que empieza a verse inmerso en un pozo de un solo partido ganado a estas alturas de competición. Y es que aún sin cambiar de pose, la pasada semana los sevillanos recibieron un importante correctivo en Valladolid (81-68) y sobre todo, con la sensación que el equipo no había competido como debiera. No era cuestión de fijarse en el dramático 0-3 que acumulaban -que también-, sino que en esta competición, no se pueden dar tantas facilidades y tan poco espíritu competitivo como parar perder así.

Aíto García Reneses sigue moldeando su proyecto. No se inmuta -972, ya saben-, porque tiene el convencimiento que su obra será expuesta finalmente como una figura destacada, esta joven plantilla que parece el ‘más difícil todavía’ en la historia del técnico madrileño. Tras Valladolid, sí que sus trazos seguro que fueron más remarcados y con más fuerza a lo largo de esta semana. Eso solamente lo saben ellos. Pero en el fondo, sigue siendo su obra y en ella se emplea con la devoción de siempre. Mayor si cabe. Y eso se notó en la pista, donde sus jugadores salieron con espíritu hambriento en pos de una victoria ante el rival más complicado que habían tenido hasta este momento. Y les derrotaron.

Para los highlights y momentos estelares de la jornada quedan los mates de Kristaps Porzingis, cuya velocidad y rapidez para sus 2.12 de estatura y sus 18 años, van a la par de su descaro y carácter en la pista. Lo que este chaval letón mostró desde la distancia fue una polivalencia en sus acciones y un poso tranquilizador ya de asumir su rol de titular, que tiene encandilados a su afición y el paisaje de la Liga Endesa encuentra otro recoveco que lleve al espectáculo. Porque verle jugar, lo es.

De juventud y agresividad también mostró en una notable actuación su escolta estadounidense Scott Bamforth, con 20 puntos en 30 minutos y 4/10 en triples. que reivindica así también su nombre como recién llegado de la discreta universidad de Weber State, para regocijo de los sevillanos, con ramalazos de ganador. Y uno más conocido, Josep Franch, cuyos minutos de intensidad hicieron mucho bien al cuadro hispalense. De entre todos ellos, la veteranía y el respeto ganado de Marcos Mata, el argentino que por tener más galones y más batallas vividas que la mayoría de sus compañeros, no significa que baje el pistón respecto al resto. Todo lo contrario. Necesita convencer a la afición sevillana en esta nueva puesta en escena española. Visto lo del sábado, va en camino.

Laboral Kutxa llegó a Sevilla con muchas bajas, sí. Pero tampoco tuvo en ningún momento opciones para igualar el choque, reconducido de color sevillano desde las primeras acciones. Por tal razón, Aíto García Reneses abandonó el parquet del San Pablo con el mismo rito, pero con otro espíritu. El de un equipo que con esta convincente victoria inicia su alba particular. Y es que en Sevilla, siempre acaba saliendo el Caja-sol.