TIBOR PLEISS (LABORAL KUTXA) , JUGADOR “ACTITUD AZUL”

TIBOR PLEISS (LABORAL KUTXA) , JUGADOR “ACTITUD AZUL”

Antonio Rodríguez

Un tipo de 2.15 en el baloncesto europeo es terriblemente atractivo. Joven, rápido y coordinado, Laboral Kutxa se hizo con los servicios de un alemán de 23 años con tales prestaciones. Se llamaba Tibor Pleiss. Dominante, dominante, pues como que no mucho, la verdad. El caso es que en liga alemana sus 10.1 puntos y sus 59.7 % en tiros de campo, eran prometedores, bastante más que los 6.5 y 5.3 rebotitos en Euroliga conquistados con el Brose Basket (el Bamberg de toda la vida).

Y ahí que tocaba trabajar con él, con su cuerpo más bien liviano y sin gran dominio de técnica individual, para hacer números semejantes en nuestra Liga Endesa (en poco más de 15 minutos, 6.2 puntos y 4.9 rebotes). Actuación más que discreta de cara a los focos, de cara a sus aficionados. Pero algo debió suceder en los silenciosos entrenamientos. En un Caja Laboral que no consiguió igualar marcas anteriores, clasificándose -eso sí-, en el top-16 de Euroliga, sucumbiendo en las semifinales de su Copa del Rey y lo que dejó peor sabor de boca, apeados en la lucha por el título en cuartos de final por el Herbalife Gran Canaria, en esa tesitura, algo debió suceder. Un rayo de luz iluminó el Fernando Buesa Arena, un monolito se debió colocar en aquel parquet como lo hiciera Stanley Kubrick en la gran pantalla mientras Pleiss entrenaba.

Comienza esta campaña en Vitoria y Laboral Kutxa, conocedores de sus limitaciones, ve la irrupción del mismo pívot de los 6 puntos de promedio. Ante el Maccabi Tel Aviv en su debut de Euroliga, en una primera mitad extraordinaria, logra 12 puntos, 5/8 en tiros de campo y 8 rebotes. En la última jornada de la Liga Endesa, en el Palacio de Deportes ante el Real Madrid, con la baja de su compañero Lamont Hamilton, en 32 minutos, logra 25 puntos, 9/13 en tiros de campo, 7/7 en tiros libres y 8 rebotes (4 de ellos, ofensivos), siendo la sensación de la jornada. Números de estrella. Bien, pues ahora, vamos a traducir todo eso.

Tibor Pleiss reconoce que ha trabajado muchísimo para llegar donde ha llegado. Seguro. Eso, y que ahora todas sus acciones las hace con convicción. Todas. Lo que antes era un pívot que cuando buscaba posición en el poste, cedía terreno, cedía terreno hasta que lo “echaban” literalmente de las cercanías de la canasta, ahora aguanta. Y no es que haya ganado mucho más peso, sino que ahora coloca bien los brazos, uno de protección, otro para pedir la bola, y flexiona más la piernas, con lo que se complica más el tema de empujarle. Pero su gran mejoría viene cuando recibe el balón. Pleiss ha trabajado mucho, pero mucho, en el control de su cuerpo. Sus erráticos ganchos, porque los lanzaba desequilibrado, ahora los hace perfectos, porque siempre lanza equilibrado, con un control de sus movimientos exquisito. Y siendo tiros cortos y teniendo el chico 'touch' en sus manos, puede tirar tanto con la derecha como con la izquierda. Con buena protección del cuerpo y desde tan arriba como él lo hace, son casi imparables. Ahí entra un extraordinario trabajo con sus piernas, porque ahora cuando pivota, da zancadas con la suficiente longitud como para impulsar sus ganchos con toda la fuerza y corrección corporal.

Tibor Pleiss además, tiene buenas manos. Con su rapidez, sea en cortes a canasta, sea en contragolpes, tiene facilidad para atrapar los pases. Y como es coordinado, marca tiempos y anota con una facilidad impropia de un tipo de 2.15 de estatura. En defensa rebotea bien, y aunque no le considero aún un gran intimidador, sí que se sitúa bien como para cambiar tiros bajo el aro.

Dice sentirse muy feliz en la etapa en la que está atravesando. “Estoy entrenando mucho y muy duro para hacer buenos partidos y ayudar al equipo”. Lo que sí tengo claro es que Laboral Kutxa ahora tiene un referente ofensivo con el que sus aficionados no contaban de forma tan destacada en estas primeras jornadas. Ahora cuentan con un “5” de auténtico lujo, una gran amenaza para todos sus rivales.

Pues el monolito de Kubrick se llama trabajo. Horas de gimnasio y de entrenamiento. No hay secretos. Con Sergio Scariolo, este pasado verano y seguro, nadie me lo quita de la cabeza, que Zan Tabak tuvo mucho que ver en esta evolución. Evolución mezclada con una capacidad de mejora, ambición por progresar, envidiables. Eso es ACTITUD AZUL.

Y aquí lo tenemos. 32 jornadas que restan de competición como para disfrutar de él. Tomen nota, porque lo harán. Verle en directo, con esa estatura, esos brazos, regalos de la naturaleza, y esa corrección en sus movimientos, ese aprendizaje de baloncesto en definitiva, hacen un combo muy, muy atrayente para verle. El baloncesto es bello porque moldea y crea tipos como Tibor Pleiss. Toda una delicia.