JOSH RUGGLES Y LA FANTASÍA DE UN TRIPLE

JOSH RUGGLES Y LA FANTASÍA DE UN TRIPLE

Antonio Rodríguez

Tenía el jet lag en el cuerpo ese jueves por la tarde. Acababa de aterrizar en España hacía horas, y un puñado menos aún, en Vitoria. Estaba realizando su primer entrenamiento en el imponente Fernando Buesa Arena. Vacío de público y de ecos. Los únicos, los provocaban los balones por sus botes. Su hermano le pasaba el balón y lanzaba. Un gesto permanentemente repetido, con su padre y su madre como testigos y eventuales ayudantes.

Mientras, la organización sigue afanosa preparando los detalles para el evento. Y somos testigos del entrenamiento del adolescente de 16 años, este Josh Ruggles, cuya brillante idea de traerlo al concurso de triples de la Liga Endesa era un hecho. El chico ya estaba aquí. Y lanzaba a canasta. Intentamos intuirle algunos errores. Buscar defectos, algo muy nuestro. Que si él está acostumbrado a lanzar desde una distancia más corta, que si el agarre del balón no es el mismo cogiéndose desde un carro que recibiendo de su hermano... No se le veía con soltura y eso acrecentaba esa sensación de preconizar su fracaso. Era un riesgo y una apuesta, pues podía ganar o podía quedar último.

Según iban pasando los minutos, él prueba a utilizar los balones en los carros y coge soltura. Pablo Malo de Molina, director de acb.com, un testigo más, utiliza su móvil y graba una serie, viendo que se iba entonando. Josh Ruggles estaba ajeno a todos. En esa serie grabada, encesta 23 de los 25 balones. Increíble. Tiene piernas para saltar con seguridad de forma constante, seguridad en el agarre del balón y una capacidad de repetir el gesto de los brazos de la misma manera siempre, casi milimétrica, que hacen tener como resultado esa exhibición. Podría finalizar último, pero ya éramos consecuentes quien teníamos delante.

La familia se pasea, guiada, por las delegaciones del Fernando Buesa Arena tras ese entreno. Y ven las fotografías colgadas entre las dependencias del pabellón. Su padre reconoce a Victor Alexander en una instantánea de la final de la primera Euroliga ante la Kinder Bolonia. Y conocen a Ginobili. Se sienten cómodos en una ciudad tranquila, elegante y señorial, siendo ellos cada vez más el centro de atención de periodistas.

Llega el día y el momento. Para establecer el orden de lanzamiento, realizan un pre concurso. Y calientan todos los jugadores. Ruggles, tímido, con cuatro jugadores lanzando en la misma canasta, no quiere molestar a nadie y espera hasta estar libre para tirar. El pobre apenas veía el momento. Parecía lo que realmente es: un niño entre hombres. Tiene su rutina. Algo con una lógica tan aplastante, que tenía que salir bien. Comienza sin levantar los pies del suelo, tirando a dos metros del aro. Pum, pum, pum. Sin prisas, se va alejando del aro, hasta entrenar tiros de 3 puntos. Hasta que llegó el momento de actuar.

¿Saben lo más impactante del concurso? Que Jaycee Carroll tuviese que encestar 12 de los 13 últimos balones, procurando que ninguno fuese tricolor, para empatar en la final. El mejor tirador de la Liga Endesa en un reto sin precedentes. Y tal milagro lo consiguió, aunque en el desempate no le sirviese. Pero había que llegar al nivel de este chaval. Hasta ahí había que alzarse para igualar sus capacidades en el tiro. Se erige en el campeón del mejor concurso de triples de la historia. Ese que sorprendía a Alberto Corbacho en la semifinal, cuando realiza un notable concurso y ve que sus 23 puntos no son suficientes para llegar a la final, porque Carroll consiguió 25.

Josh Ruggles vuelve a casa feliz. Lo que mostró su familia durante el concurso es de vídeo. Eso sí, sin 4000 euros de premio y unas facturas de gastos del viaje por parte de la familia -a excepción de los del chico, invitado por la ACB- que nadie puede pagar más que ellos. Porque el chaval busca una beca universitaria y nadie más puede hacerse cargo de tales gastos, bajo amenaza de futura sanción. Pero ahí dejó para el recuerdo este concurso, estas instantáneas que ilustran este artículo (todas ellas inéditas, de ese primer entrenamiento del Jueves tarde), estos 3 días de fantasía en bonitas tierras extrañas para ellos y algo que difícilmente se repetirá en este certámen en futuras ediciones, para la historia de la Liga Endesa.