ORGULLO MANCILLADO, ORGULLO RECUPERADO

ORGULLO  MANCILLADO, ORGULLO RECUPERADO

Antonio Rodríguez

Los aficionados del BEC ayer noche, se retiraron de sus gradas con satisfacción. Los aficionados delante de la tele ayer noche, se sintieron contentos tras el espectáculo que había presenciado. El Bilbao Basket dio una gratísima impresión en su enfrentamiento ante un equipo NBA, Philadelphia 76ers, a pesar de ser derrotado en los últimos segundos, por 104-106.

Su presentación ante las cámaras de televisión a nivel nacional el pasado viernes, no fue nada bueno. Sobre todo por lo que Rafa Pueyo, su nuevo entrenador, lamentaba en la posterior rueda de prensa: habían bajado los brazos en la segunda mitad y eso era imperdonable. Es cierto y asumido por los propios jugadores del Bilbao Basket que su actuación, fue una de las más tristes por cualquier equipo en los últimos años.

Sin embargo, menos de 48 horas después, el representante de la Liga Endesa debía salvar el honor y su estampa, por primera vez en la historia de la ciudad, en el imponente escenario del BEC, ante uno de los equipos de la NBA, Philadelphia 76ers. Que sí, puede ser uno de los peores equipos de su competición. Es la plantilla más barata tras Cleveland Cavaliers, pero su malpagada estrella, Thaddeus Young (hay 71 jugadores en la NBA que cobran más que él), percibirá un salario de 8.6 millones de dólares por esta campaña. Ahora equipárenlo a los sueldos de la Liga Endesa.

Los históricos Sixers de Philadelphia precisamente adolecen de eso: de un líder, ya sea sobre la cancha, ya sea anotando. Ese líder esperaban que fuese el base-escolta Evan Turner, pero es joven aún. Y la referencia ofensiva que lleve el peso del equipo aún no la tienen, a la espera de muchos sufrimientos para cuando comience la competición y de un futuro cercano mucho más favorable vía draft, vía recuperar lesionados (Nerlens Noel puede ser una atractiva alternativa), vía agentes libres. Pero esto es si lo vemos desde la perspectiva NBA. Si vemos a los Sixers como lo que son cuando se plantaron en el parquet del flamante Bizkaia Arena, nos topamos ante un plantel repleto de jugadores jóvenes con unas condiciones físicas notabilísimas, incluso para su país, con una capacidad para resolver de forma individual muy superior a lo que solemos ver por Europa y con jugadores, sea el caso del mencionado Thaddeus Young, que a la hora de llegar allí arriba por los balones, sacaba dos palmos a cualquiera de sus rivales. O sea, que los visitantes del otro lado del Atlántico, siguen siendo y como su nombre indica, pura NBA.

Y ahí estuvo Bilbao Basket, cargados de una motivación extra que no les hizo desfallecer en ningún momento, sino todo lo contrario: contrarrestando desventajas y llegando a ponerse por delante, para morir en el campo de batalla y en los últimos segundos, mostrando un carácter y una raza, que limpia la imagen mostrada en Vitoria y que enseña garras afiladas de buen depredador y contundencia de equipo orgulloso que quiere hacerse nuevamente un hueco entre sus contrincantes de la parte alta de la Liga Endesa. Raül López jugó más minutos de los habitual, manejando la orquesta de sus compañeros “de negro” (en esta ocasión de negro-camuflaje), como solamente sabe hacer él. Pero se pudo ver la progresión de un tirador como Dairis Bertans, con la seguridad que propone a cada partido. Este base-escolta letón fue el máximo encestador del equipo vasco con 19 puntos. Se pudo ver la tremenda brega de un profesional como la copa de un pino en la figura de Axel Hervelle, que se pegó por los rebotes ante las torres rivales, con verdadera pasión por este juego (no hay otra manera para luchar así). A un tirador aún intermitente que estoy convencido que esta será su temporada, como Fran Pilepic, más la contundencia en la pista del novato en nuestra Liga, Jackie Carmichael, al que le falta mucho recorrido aún, y el cerebro, la técnica, el dominio y sobre todo el liderazgo a la hora de manejar situaciones apuradas, de la mano de Alex Mumbrú y Germán Gabriel, que a punto estuvo de conseguir la gran machada de atrapar la victoria para casa.

Bilbao Basket supo levantarse, recuperarse en el marcador, ponerse por delante y competir hasta el último segundo, con buenos pases, sobre todo los interiores, muy medidos ante la maraña de brazos rivales, buena circulación y una imagen esperanzadora para el regocijo de sus aficionados. Quizás un referente anotador claro sí les puede faltar. Pero si todos van cogiendo su sitio en el equipo, comienza su rodaje, los roles se van acoplando y el talento ofensivo de cada uno de ellos se va incorporando en diferentes situaciones de partido, nos sale un equipo atractivo al que disfrutarán en Miribilla y el resto de aficionados a la Liga Endesa cada semana, allá donde juegue.

La pesadilla vitoriana está olvidada. Ahora toca sonreír, al menos hasta hoy. Lo que sí llega es mucho trabajo para ir conjuntando todas las piezas, que por sí solas, son visiblemente atractivas como para no pensar que pueden formar una maquinaria que brille en nuestra competición. Para ellos como al resto, se abre el telón.