EUROBASKET ESLOVENIA DÍA 5: BATIENDO RÉCORDS

EUROBASKET ESLOVENIA DÍA 5: BATIENDO RÉCORDS

Antonio Rodríguez

Las estadísticas récord de la Selección Española no dejan de ser sorprendentes. El hecho que en los dos últimos partidos, los rivales no sean los más potentes del grupo, no quita que los impropios resultados que hemos visto (60-39 y 89-53), den una imagen quizás sesgada de lo que han sido nuestros últimos dos rivales. Y no es que Polonia lograse ayer ¡13 puntos! en los primeros 20 minutos, ni que la República Checa en el choque anterior, consiguiera la paupérrima cifra de 2 puntos en los últimos 11 minutos y 37 segundos de juego, den la verdadera medida de lo que son estos dos conjuntos. En absoluto. No estamos en aquellos tiempos en los que la FIBA, para poder promover el baloncesto en países con muy poca tradición baloncestística, diera pie a jugar partidos de Pre Europeos con 'potencias' tales como Hungría o Suiza, que bastante tenían con admirar cómo compartían cancha con algunos de los jugadores élite en el Viejo Continente.

En Eslovenia hay 24 selecciones y si quisiéramos hablar de comparsas, pues francamente nos costaría, viendo algunos resultados de auténtica esquizofrenia. Quizás los comparsas, y esto sí que es más sorprendente, vienen marcados con equipos como Rusia o Turquía, que sin saber muy bien por qué, decidieron que para este Eurobasket, no tocaba competir. Y no solamente veíamos la ausencia de ganas, sino la muestra de una apatía y un mal ambiente entre ellos, que ha llegado a degradar la historia tan gloriosa de naciones con esta tradición.

Pues luego llegan un Suecia, un Finlandia, y ganan partidos. Y un Georgia que ya avisó hace dos años y que ahora, les ha faltado suerte para tener su marcador con más victorias que la única que contempla su clasificación. O sea, que los teóricos comparsas, pues no lo son tanto. Por tal motivo, el hecho que tanto frente a la República Checa como ante Polonia (éstos últimos sí se parecen un poco a los que no han decidido competir), hayamos dado esta imagen de superioridad tan amplificada, no sé con qué rasero pudiera medirse. Eso sí les digo: me gusta.

Y me gusta porque podían haber sido perfectamente enfrentamientos de los del “ni fu ni fa”, de los de ganar por 15-20, que no pasan por ser más que partidos tediosos, expedientes por cumplir, que con un poco de pisar el acelerador se solventan. No. España en esta ocasión ha estado muy seria. Mucho. Y han defendido y jugado con agresividad hasta el último segundo, por respeto hacia ellos mismos, hacia sus aficionados, y por qué no decirlo, hacia sus rivales. No bajar la intensidad muestra seriedad ante cualquier rival, aunque miren hacia el suelo hundidos o se intercambien malas caras durante tan dolorosa travesía.

De momento y como en las mudanzas, se han tapado con sábanas la agria sensación de haber perdido ante Eslovenia. Y para remediarlo, se ha defendido más fuerte aún que frente a Croacia, con mejoría táctica palpable, intentando que entre los nuestros hubiese más conexión, junto al compromiso ya adquirido y más lazos cómplices. La movilidad defensiva de Pablo Aguilar y Claver, “acompañando” al rival a los traps defensivos, las rapidísmas manos de nuestros exteriores y la negación absoluta de las línea de pase, son notas muy positivas que hay que tener en cuenta. Porque desde la defensa parte todo y no debemos olvidarlo. Si tanto queremos correr, el capítulo número uno se llama defensa y el número dos, en sus diversas acepciones, puede ser rebote defensivo, pérdida rival o robo de balón.

Esta sincronización defensiva lo que muestra es trabajo previo. Y estoy convencido que el trabajo defensivo ha pesado más que el ofensivo. Y aquí es donde entramos en otro de los grandes hándicaps que tienen este tipo de torneos. Para los seleccionadores son un dilema, un reto y un camino complicado, puesto que tienen muy escaso tiempo para trabajar. Esto no es la temporada de un club. Esto son días de entrenamiento que se cuentan con los dedos de las manos, unos cuantos partidos para probar con alfileres lo que se entrena y a la faena porque el pistoletazo de salida siempre es prematuro. Que mostremos esa seguridad en defensa, da una gran tranquilidad. Si tuvieron ocasión de ver la victoria de Croacia sobre Eslovenia, apreciarían que en la zona croata, en bastantes situaciones de partido, sufrían errores en las asignaciones y los eslovenos tiraban desde tres puntos totalmente solos, con dos croatas en la lejanía, mirándose entre ellos con el “ese era tuyo”. Lógico y normal. Son falta de ajustes dados por el breve espacio de tiempo que tienen para trabajar. Repito, que el que en ese capítulo destaquemos, es un referente muy notable para mirar hacia delante la competición.

También explica perfectamente malos minutos en ataque, rachas negativas en anotación y como pudimos apreciar frente a los checos, el que Marc Gasol se dedicara más a distribuir y menos a decidir, en un inteligente -a mi entender- afán de involucrar a todos, porque a todos necesitaremos más adelante. El rodaje ofensivo se produce también durante el campeonato y está muy bien ver como nuestros representantes, afinan la puntería desde lanzamiento exterior, o tener claridad de ideas cuando hay que decidir con sencillez, en uno contra uno o un simple bloqueo. No todo es maravilloso y queda aún mucho trabajo. Pero el ambiente se ve optimista y parece que se van cumpliendo plazos.

Mañana toca un rival muy combativo y peligroso: Georgia. A la espera de lo que suceda en el otro grupo, el tener la seguridad de estar clasificados para la segunda fase, a expensas de saber si seremos acompañados por eslovenos y croatas, todos con una victoria, da una seguridad que hará que afrontemos el choque con un descargo importante de responsabilidad. Seguiremos paso a paso. Porque de eso se trata. Antes, alzábamos la cabeza y buscábamos semifinales. Ahora, ni lo intentamos. Agachamos las caderas y seguimos segando, que a eso se ha ido a Eslovenia: a ir recolectando frutos día a día.