“EQUIPOS QUE CAMBIARON LA HISTORIA” (III)

“EQUIPOS QUE CAMBIARON LA HISTORIA” (III)

Antonio Rodríguez

MONTIGALA JOVENTUT 90-91

“Y todo el mundo me decía que este no era un equipo ganador, que estos jugadores no eran ganadores. Y vengo aquí, y por supuesto que pueden ganar. Y lo han hecho”

Estas palabras son de Lolo Sáinz, rescatadas poco después de conseguir el título de Liga. El Joventut de Badalona, la Penya, una de las cunas del baloncesto, por fin se proclamaba campeón de liga por primera vez en la historia de la Liga Endesa. Venía precedido de tres subcampeonatos, uno ante el Real Madrid (84-85) y dos frente al F.C. Barcelona (86-87 y 89-90) y ya tocaba. Los esfuerzos de Aíto García Reneses, Alfred Julbe y Pedro Martínez (que suplió al estadounidense Herb Brown poco después de mitad de temporada), fueron baldíos ante la mayor profundidad y presupuestos de sus rivales, cediendo en las finales.

Parecía que los Jofresa, Villacampa, Morales y Montero estaban marcados con ese san benito, que no podían ganar en liga (sí se llevaron la Copa Korac en 1990). Y de hecho, éste último jugador, José Antonio Montero, base titular del equipo desde que sustituyó a Miguel López Abril en el primer año como ACB (83-84) en el quinteto, fue vendido al F.C. Barcelona. “El jugador del millón de dólares” que se llegó a conocer así al jugador en el verano del 90, durante el Mundobasket de Argentina (dato que causó furor allí curiosamente), cambió de acera para irse con los azulgranas. Tampoco les importó mucho en Badalona. La entidad propiedad de Banesto, Montigalá, puso sobre la mesa de la directiva su buen dinerito y se empezó a fichar jugadores de mucha calidad, como para confeccionar una gran plantilla y aspirar, esta vez sí, al título.

Casi a modo de trasvase, tras la operación de Montero al Barcelona, Ferrán Martínez llegó del equipo azulgrana. Se recuperó a Jordi Pardo del Valvi Girona, y junto a los hermanos Jofresa, Carles Ruf, Juan Antonio Morales y Jordi Villacampa, se trajeron dos americanos de contrastada categoría. Por un lado, en Italia se fichó una joya que llevaba muchos años sentando cátedra en Varese. Corny Thompson tenía el talento y el espíritu como para liderar a este grupo de jóvenes jugadores hacia el éxito. Por otro lado, desde la NBA, desde los Sacramento Kings para ser más exactos, vino el alero Harold Pressley, que en la temporada 87-88 llegó a ser incluso “Jugador de la Semana” (antes había uno tan sólo. No es como ahora, que nombran uno por cada conferencia). Y a este grueso, le añadimos como comentamos al principio, la experiencia y el inigualable palmarés de Lolo Sáinz, toda una vida en el Real Madrid y que encontró un equipo joven con un hambre tremendo para lograr cosas.

Y así de esperanzados empezaron en Badalona su travesía. Idílica travesía si nos acogemos a su inicio, puesto que ganaron sus 13 primeros envites, incluyendo la victoria en el Palau Blau Grana (jornada 5: 76-77) y frente al Real Madrid (jornada 10: 81-71). Y así completaron una liga regular extraordinaria con tan sólo 4 derrotas en 38 jornadas (cuatro más que en la actualidad), donde tras perder en la jornada 14 ante el Taugrés (68-67), fueron derrotados en Zaragoza ante el CAI (100-89), ante el Real Madrid (91-78) y la única derrota vista en su pabellón de Ausías March, ante el Grupo IFA Granollers (87-94). Esas fueron todas. Mayor porcentaje de victorias que las del Real Madrid en esta pasada 12-13.

Durante este periplo, si hubiera que tildar de decepción algo, fueron la Copa del Rey, donde cayeron en semifinales ante el Estudiantes Caja Postal (en Zaragoza, como un año después sucedió la misma situación en Granada), y en las semifinales de la Recopa, ante el Real Madrid, que posteriormente se proclamó campeón ante el PAOK Salonica, en Nantes, con la ya mítica canasta de Ricky Brown, interceptando el pase de Fassoulas.

En los playoffs, 2-0 al Dyc Breogán en octavos de final, 2-0 al Atlético de Madrid de Walter Berry en cuartos, 3-1 en una eliminatoria durísima al Taugrés Baskonia de semifinales y se proclamaron campeones con 3-1 ganando al F.C. Barcelona en la gran final, que, eso sí habría que matizar, tras la lesión en el hombro de Audie Norris en la Final Four parisina, los azulgranas venían con esa baja sin ser repuesta.

Con aquel pase de Montero que cayó en manos de Tomas Jofresa, que corrió toda la pista para anotar la bandeja decisiva (incluida en el ranking de los 10 momentos estelares de la historia de las finales. http://www.espacioligaendesa.com/noticias/ranking/13#.UeWenNJM-So Si es tu preferida, vota), se consumó el éxito y Lolo Sáinz estallaba de alegría por conseguir, en su primera temporada, el título para los verdinegros, que luego se vio repetido un años después.

Hoy día, aquellos son maravillosos recuerdos en Badalona, de una época extraordinaria que puso al Joventut y a toda Badalona en un sitio que le corresponde más a menudo. La devoción de toda aquella ciudad viendo el título liguero, 13 años después del último logrado, justificaba una travesía extraordinaria en aquella 90-91 donde miraron cara a cara a los grandes, les echaron un pulso y les derrotaron. No hay jugadores “no ganadores” en Badalona. Aquel grupo de jóvenes, con Villacampa y “papi” Thompson a la cabeza, mostraron a los incrédulos, que el título era posible. Que este cuento no es solamente del Real Madrid y Barcelona. Este equipo cambió la historia abriendo de esta manera, tal abanico de campeones ligueros.