EQUIPOS QUE CAMBIARON LA HISTORIA

EQUIPOS QUE CAMBIARON LA HISTORIA

Antonio Rodríguez

CAI ZARAGOZA 83-84

Conocer nuestro baloncesto y sus estructuras. De una época de cambios y de la imperiosa necesidad de encontrar alternativas, caminos y futuro a una liga monocromática con los más títulos del Real Madrid. Entre los blancos y los azulgranas del F.C. Barcelona se acaparaban todas las aspiraciones y todos los trofeos. Otra liga, con algún que otro equipo respondón, frecuentemente el Joventut de Badalona, campeón en 1978, se disputaban a partir de la tercera posición liguera, como máxima aspiración. Los Cotonificio, Areslux, CAI Zaragoza, OAR Ferrol o Miñón Valladolid iban en un furgón de cola buscando la sorpresa ante los grandes.

Aquella competición de liga regular sin sistema de playoff aún. Una final de Copa del Rey en 1983, con una sorpresa llamada Inmobanco, que así desaparecía, echaba el cerrojo a la etapa pre ACB. Desde el verano del 83, la liga dirigida por los directivos de los propios clubes, liderados por Antonio Novoa, aquella de los playoffs por primera vez y esa gran novedad del segundo extranjero (anteriormente, a los planteles exclusivamente nacionales, se les adjuntaba un extranjero, preferentemente estadounidense), saltaba a escena, con la esperanza que aquello fuese “El año del cambio”. Que sabedores de los mayores presupuestos del Real Madrid y F.C. Barcelona, de forma muy destacada, con la inclusión del segundo estadounidense se igualara todo algo más, que no se contaran por sorpresas en cierta jornada en cuestión, sino que hubiese claras alternativas.

CAI Zaragoza comenzaba su andadura con un equipo bonito y apañado, lleno de juventud y jugadores contrastados: los hermanos Arcega, con el mayor, Fernando, ya internacional tras debutar aquel verano del 83, el junior de oro, Francisco Javier Zapata, el contrastado base Manel Bosch y los fichajes de “Charly” López Rodríguez e “Indio” Díaz, eran algo para tener en cuenta, sobre todo siendo liderados por dos pívots estadounidenses sobrios y eficaces, nuevos en nuestro país, como eran Jimmy Allen y Harry Davis.

Uno de los cambios más notorios, se produjo en el formato de competición de la Copa del Rey. Ya no era el sistema semejante al fútbol, con eliminatorias a partidos de ida y vuelta que se iniciaban cuando acababa la Liga. Ahora se trataba de unas semifinales y final a partido único de los cuatro mejores de la Liga, dos de cada grupo que conformaban la competición en su Grupo Par e Impar. Esa era la primera reválida para esta nueva era. Un termómetro estupendo para comprobar que, tanto F.C. Barcelona como Real Madrid, sí tendrían una fuerte oposición.

CAI Zaragoza realizó uno de los primeros cambios de americano de la competición. Descontentos con el rendimiento de Harry Davis, se fijó en los últimos descartes de la NBA y comprobó de la mano de Miguel Ángel Paniagua, que el histórico Kevin Magee estaba libre para ingresar en el club maño por 50.000 dólares. “Hemos comprado un Ferrari por el precio de un Seiscientos” fue una frase de José Luis Rubio tras su fichaje, que quedará para los anales de nuestra competición. Magee, jugador fortísimo y de garantizadas cualidades técnicas, fue un revulsivo a todo nuestro baloncesto, que a las tres semanas de su aterrizaje, disputaba esa Copa del Rey, precisamente en Zaragoza.

Y allí derrotaron en semifinales al Joventut badalonés, bautizado por aquel entonces Joventut Massana (87-83) y presentándose en la final, ante su público, junto al F.C. Barcelona, que se encargó de eliminar al Real Madrid (102-100), en una de las mayores exhibiciones jamás conocidas de Juan Antonio San Epifanio, que anotó 40 puntos –no olviden que aún no existía la línea de tres puntos- con un 16/22 en tiros de campo.

En aquella final, ese 1 de Diciembre de 1983, se removieron los cimientos del poder establecido. CAI Zaragoza mostró en un encuentro inolvidable que era posible derrotar a los de arriba, poder conseguir títulos en nuestro país y haciendo vibrar a una ciudad y por extensión, a un país entero, deseoso que algo cambiase en nuestro basket. El 81-78 de aquel día, con los 19 puntos de Kevin Magee, la gran labor de Jimmy Allen (16 puntos) y aquella suicida bandeja de López Rodríguez que aseguraba el triunfo, fue el punto de inflexión de un antes y un después. Fue un primer paso de lo que vino después: un palmarés de éxitos con gran diversidad en sus equipos.

Aquel CAI Zaragoza volvió a verse las caras frente al F.C. Barcelona en las semifinales ligueras, al mejor de tres partidos, con el curioso formato del primer envite en la pista del equipo con peor récord, para finalizar con los dos siguientes en campo del mejor. Pero era un CAI diluído. Su gran estrella, Kevin Magee, no pudo comparecer por lesión y así se fueron al traste las aspiraciones caístas. Aún así, estuvieron cerca de la gesta al ganar en Zaragoza, claudicando finalmente en el Palau en las dos siguientes jornadas consecutivas, con Jimmy Allen multiplicándose, puesto que Magee no tuvo relevo para aquellas eliminatorias finales.

Aquel Kevin Magee cogiendo el bombo de Manolo, subido a hombros celebrando el título de la Copa del Rey, aquel CAI Zaragoza radiante fue el comienzo de algo grande. Fue el primero que dio el golpe para mover el cambio estructural que venía en el futuro.