TEMPOREROS POR UNA BUENA CAUSA

TEMPOREROS POR UNA BUENA CAUSA

Antonio Rodríguez

Ya desde su primera aparición, Loukas Mavrokefalidis dio el tufillo para los rivales (aroma para los suyos), que en este playoff de la Liga Endesa, pudiera ser un jugador importante para las aspiraciones a revalidar el título del F.C. Barcelona Regal. Su debut, en sustitución de Nathan Jawai, aportando 16 puntos en menos de 14 minutos, con un 7/9 en tiros de campo, ante el Uxue Bilbao Basket ya teñía a este jugador como alguien a tener muy en cuenta.

Loukas Mavrokefalidis es la cristalización de un equipo aspirante a quedar campeón de liga, en su último esfuerzo por reforzare en el rush final de cara al título. Y visto la final que está haciendo, su gran aportación está ayudando mucho a los planes de Xavi Pascual para poder revalidar título.

Estos temporeros han sido a lo largo de muchos años, piezas que casi siempre pasaron más inadvertidas que otra cosa, en el fondo del banquillo en muchas ocasiones, o que no ayudaron a lograr el éxito final en otras. Sus complicadas situaciones de adherirse a un club cuando su ritmo ya es de sprint final y que cuaje, suelen ser adaptaciones muy difíciles. Mavrokefalidis, jugador procedente del Spartak St. Petersburgo, se está adaptando como si hubiese llegado en Agosto al club.

Estos intentos por mejorar las plantillas ante ausencias, o por el mero hecho del refuerzo, han salpicado nuestra Liga Endesa en muchas ocasiones. ¿Quien no recuerda aquel pintoresco escolta llamado Herman “Skeeter” Henry,llegado de Francia, recomendado por Bozidar Maljkovic, para reforzar al Real Madrid entrenador por Obradovic? El chico estaba como una jaula de grillos. Obradovic se mordía la lengua y todo cada vez que veía que el tal Skeeter tomaba las de Villadiego a la hora de seguir sistemas en momentos importantes. Ni él cuajó ni el Real Madrid en aquella temporada 94-95 logró su objetivo. También recuerdo un pívot italiano, Andrea Camatta, fichado por el F.C. Barcelona para acabar la temporada 01-02, cuando el conjunto azulgrana, tras la marcha de Pau Gasol a la NBA, encaraba el playoff muy huérfano de hombres altos. Tampoco Aíto García Reneses consiguió lo esperado de este grandullón de 2.10, llegado bastante pasado de peso.

Sin embargo, vamos a aquí a abordar tres casos que sí, que demuestran que el fichaje de última hora, sí llega a dar resultados. Jugadores que tienen en común un espíritu de sacrificio encomiable, labor oscura para el aficionado pero impagable en los entrenadores y que suben mucho el nivel de intensidad de sus compañeros. Aquí van:

- Mike Peploswki: Fornido ala-pívot fichado por el F.C. Barcelona en la temporada 94-95. Jugó 7 partidos de liga regular y en en playoff, sus medias fueron de 18 minutos en juego y 7.9 puntos por partido. Tuvo una labor clara: intentar minimizar la aportación de Sabonis en las semifinales que enfrentaron al Real Madrid. Limitadísimo técnicamente, utilizó todo tipo de recursos para frenar al lituano. El Barcelona logró llegar a la final y Peplowski se remangó nuevamente ante los pívots de Unicaja en la final, sobre todo Kenny Miller y poder brindar a la parroquia un título.

- Hugo Sconochini: Este escolta argentino de reputada fama en Italia, aterrizó en el Tau Cerámica de Dusko Ivanovic a mediados de la temporada 01-02. Jugador que llegó muy pasado de peso, sí que fue mejorando tal condición y aportando. Disputó 23 partidos en liga regular, bastantes de ellos inédito, pero su hora de la verdad en tiempo de playoff, con 22 minutos de media y 11.7 puntos. Pero sobre todo, Hugo aportaba el espíritu que quería Ivanovic, de ser aguerrido en defensa, intensidad máxima y un carácter ganador que le hizo ser importantísimo en la final ante Unicaja, para cristalizar el primer doblete baskonista, con su primera liga, de la historia. Cuajó muy hondo entre la afición vitoriana.

- Justin Hamilton: Había sido campeón universitario con la universidad de Florida 5 años antes de su llegada al Real Madrid, en 2005. Sin embargo, su carrera europea no había pasado de discreta al llegar de una liga como la belga. Sustituyó a Elmer Bennett en el equipo blanco que entrenaba Bozidar Maljkovic. Nunca brilló, siempre oscuro. Pero fue un tipo serio que dejó muy buen recuerdo por su gran defensa, su sentido de equipo y sus canastas en suspensión de lo más oportuno. De sus acciones defensivas vino el milagro blanco en los últimos segundos del quinto partido, culminado por el triple de Alberto Herreros. Hamilton solamente jugó 5 partidos de liga regular, con 26 minutos de promedio en playoff y 10.5 puntos de media. Nunca se le puso una alfombra roja...hasta que fue a recoger el trofeo de campeones junto a sus compañeros.

-Como veis, la historia se escribe de forma caprichosa. Unos quedan en el olvido, otros, aún teniendo aportaciones muy discretas, quedan en el corazón del aficionado. Veremos cual es el final del cuento de Mavrokefalidis. Lo que sí ha mostrado desde ya, es que con su inclusión en la Liga Endesa, quien gana, es el aficionado.