BLANCO INMACULADO

BLANCO INMACULADO

Antonio Rodríguez

El Real Madrid consiguió anoche el pasaporte para la final de la Liga Endesa por segundo año consecutivo. La visita a Zaragoza se saldó de la forma más triunfante que ellos esperaban, derrotando al CAI Zaragoza por 63-77, sentenciando así la eliminatoria por 3-0. Sí, hubo bastante contundencia en el transcurso del playoff semifinal, porque el Real Madrid ha vuelto a recuperar las mismas sensaciones que tuvieron en la primera mitad de la temporada. Rapidez, circulación de balón, anotación exterior y creatividad en sus bases. Además, su defensa probablemente sea la más sólida de lo que llevan de temporada, dejando a los caístas en estos tres partidos semifinales, con un promedio de 68 puntos por encuentro.

El equipo de Pablo Laso no pasó muchos problemas durante estos tres envites. Si hubo un momento crítico, ese fue cercano al descanso anoche, donde llegaron a tener un 35-22 en contra con el empuje de Michael Roll en los triples, que rebajaron hasta un 37-35 con los sorprendentes 11 puntos de Tremmel Darden en tan sólo 2 minutos de juego antes del descanso. Si es el décimo jugador en la rotación blanca quien solventa una situación complicada de una forma tan solvente, es que los zaragozanos se estaban enfrentando a un rival con muchas armas.

CAI Zaragoza ha hecho todo lo que ha estado en su mano. Como ya comentamos aquí, dieron una muy buena sensación en el primer match, pero siempre tuvieron un martillo pilón en forma de cansancio físico que no les ha dejado llegar a tener un marcador igualado a falta de 5 minutos. Su gesta ya estaba hecha y ante su público, intensificaron la lucha, pero el mazazo de verse solamente dos puntos por delante en el electrónico cuando se retiraban a vestuarios, les desmoronó y no supieron ni pudieron volver a apretar los dientes para tomar nuevas ventajas. Si su tiro de 3 puntos fue notable (8/20), algo más reconocible que en las dos citas precedentes, fue su defensa la que no pudo aguantarles con el marcador ajustado. Aún sujetando mejor a Sergio Rodríguez, volvieron a tener problemas en sujetar a jugadores teóricamente exteriores, en posiciones de poste bajo, como a Carlos Suarez y Tremmel Darden en esta ocasión, seguir en los bloqueos a Jaycee Carroll (13 puntos en 16 minutos, manteniendo su increíble promedio de puntos por minuto) y sobre todo, al arsenal ofensivo del que dispuso Nikola Mirotic.

El ala-pívot montenegrino jugó como la estrella que es, culminando con 18 puntos unas muy notables semifinales (15.3 puntos de promedio y 59.3% en tiros de campo, contratados con los 7.5 y 4 tiros de promedio en la eliminatoria de cuartos de final ante Blusens Monbus), y desde todas las posiciones, tanto posteando, corriendo contragolpes, como encarando en uno contra uno, como acertando desde la línea de 6.75 en momentos importantes.

Y así se planta el conjunto blanco a la final de la Liga Endesa. Inmaculado en el apartado de derrotas. 5-0 es un parcial de un equipo que quiere ser campeón y disfruta ahora más que nunca de su juego para serlo. Probablemente tengan aquel triple de Marcelinho desde medio campo o aquel cuarto partido en su Palacio de los Deportes en la última final liguera, muy cercano de su retina, como para crearse falsas expectativas. Son los favoritos, pero tengo la sensación que ellos no lo quieren ver de ese modo, porque la tesitura de verse así ya el pasado año, a un partido de ser campeones, les debe borrar cualquier cartel de favoritismos.

Lo más emotivo fue la despedida de la afición maña a su equipo. Ambos reconocen y asumen que han disfrutado de una temporada irrepetible. Las lágrimas de Pablo Aguilar eran la muestra que, cuando el viaje termina, el ser humano inconscientemente mira hacia atrás y evalúa todo lo vivido. Lo experimentado este año ha valido mucho la pena y bien merece un sentido lloro. José Luis Abós y los suyos deben estar muy orgullosos, porque su público que a bien lo está. Volver a la élite de la Liga Endesa era un escalón que quizás tendrían en mente para mucho más adelante y han acortado plazos de forma meteórica. Los acontecimientos se precipitaron y a bien que supieron disfrutarlos. De asentar esta base, ya se hablará la próxima temporada. De momento, ayer tocaba ser jaleados por su gente, ovacionados y engrandecidos.