UN AGRADABLE REGUSTO AÑEJO

UN AGRADABLE REGUSTO AÑEJO

Antonio Rodríguez

Una de las primeras situaciones que quedaron claras en las iniciales evoluciones en el Palacio de los Deportes de Madrid, es que el CAI Zaragoza es rival a la altura de unas semifinales de la Liga Endesa. Viviendo sorpresas, remarcando emparejamientos inéditos en estas últimas fechas, no quita para apreciar que CAI Zaragoza demostró eso: que son dignísimos semifinalistas y que saben competir ante el Real Madrid (84-76), equipo favorito tras haber quedado primero de la liga regular y no olvidemos que es el actual subcampeón de Europa.

Los primeros compases ya invitaban a un optimismo de los que se prevee un 'hoy nos vamos a divertir'. El conocimiento uno del otro no hizo en absoluto que ambos conjuntos se autoanulasen, sino que conscientes de sus poderes, se aferraron a ellos y los fueron aprovechando. El 42-40 del descanso fue bastante elocuente. Aquí va una exposición de los puntos que más resaltaron a la vista ayer.

1.- La baja de Henk Norel en los zaragozanos está más que olvidada. Muy gratamente sorprendido por la solidez defensiva de Vladimir Golubovic, tan integrado (algo tendrá el entorno de este club para que esto sea así), sumado al paso adelante que está dando Joseph Jones, con aportación ofensiva muy superior a la de la primera mitad de temporada: suspensiones abriendo defensas, rocosidad a la hora de ganar la posición y solventando de forma notable alguna situación de uno contra uno, junto a saber sujetar a Mirotic en situaciones defensivas en uno contra uno abierto, hacen destacar mucho más aquel jugador encargado del 'trabajo sucio'. Ramalazos de Elton Brand -por ejemplo- que disparan el optimismo del aficionado maño. En la otra cara de la moneda, Pablo Aguilar: poca paciencia y muy mala selección de tiro. Eso sí, un par de pases de ofebrería.

2.- Sergio Rodríguez sigue desestabilizando cualquier sistema defensivo en la Liga Endesa. A estas alturas, con todos los sistemas más que estudiados y todos los deberes sabidos, el que sea capaz de improvisar como él hace, amenazando con acciones individuales que finalizan integrando a un compañero más para darle una genial asistencia, es simplemente, bello. Todos lo saben y se aprovechan. Mejor base de la Liga Endesa. Claro.

3.- La defensa madridista. Concretamente, la del tercer cuato (24-13 de parcial). Cambiaron sin rubor los pares cuando había bloqueos, sin temor a que hubiese desajustes. Agacharon el trasero y la notable lateralidad de la mayoría de su plantel, hizo el resto. A su gran talento ofensivo (su anotación más baja fueron 18 puntos en dos de los cuatro cuartos. Todo un seguro), esta capacidad de sufrimiento hizo que CAI Zaragoza no pudiera mantener el marcador apretado.

4.- Una de las conclusiones que parece que pudimos sacar es que el CAI debe jugar con una acierto muy, muy alto, para poder ganar a su rival. En este caso, me refiero al lanzamiento exterior, arma básica de los maños. Exceptuando algunos triples de Llompart, Stefansson y Rudez en los primeros parciales, con 1/7 en la segunda mitad, no se gana al Real Madrid, cuando ésta fue la clave que les aupó a semifinales. Michael Roll: 0/2. Pobre guarismo.

Y para finalizar, quería dejar el fetiche que nos brindó este primer encuentro de semifinales, para el punto de vista del aficionado: el sabor añejo reseñado en el titular. Ante un duelo de un equipo favorito frente a otro enrachado, tras horas de scouting para conocerse mejor, el tener la ocasión de poder comprobar, inducidos por el juego, a la calidad individual intrínseca de los jugadores, sin restar un ápice a su talento, es lo que hace embaucarnos al ver un partido de baloncesto. Quiero decir que se preparan jugadas para optimizar sus virtudes, trabajo de entrenadores, pero con un límite, hasta llegar a un 'y a partir de aquí, cosa tuya, chaval'. Se exhibió con más claridad que en otras ocasiones el 'y en esta situación, tú superas, porque eres mejor'. Y así pudimos ver cómo Rudy Fernández finalizaba una jugada en uno contra uno con espacios, porque es capaz de superar a cualquiera, como así hacía Mirotic. Y a Felipe Reyes en poste bajo, algo semejante. Y Sam Van Rossom intentando forzar alguna transición rápida, donde en velocidad es capaz de superar a hombres altos. La confianza en unos tipos que delante de su par, son capaces de anotar porque calidad atesoran, que para eso son unas semifinales de la Liga Endesa, es una delicia. Sistemas para atajar trampas y ayudas. Tras ese paso, que el jugador decida. Estos aromas más de otras épocas y menos habituales en la actualidad, atenazados ante una sobreexposición de sistemas. Y esto engancha.

De los grandes números de Nikola Mirotic (nos ofreció un contragolpe espectacular), Felipe Reyes (él y su idilio con el rebote) y de la evolución de la lesión de Rudy Fernández tras ejecutar la mejor jugador del partido, los podéis seguir en www.ligaendesa.com. Hoy, toca el primer match de la otra semifinal. Que no pare.