RETRATO ROBOT DE LA LUCHA POR LOS PLAYOFFS

RETRATO ROBOT DE LA LUCHA POR LOS PLAYOFFS

Antonio Rodríguez

Examinando el calendario, para lo que está en disputa ahora, las plazas y el orden para los playoffs, quizás el partido más interesante de la jornada era el disputado en el pabellón Martín Carpena, entre el Unicaja y el Herbalife Gran Canaria. Y tras ver el transcurso del partido, creo que fue una radiografía perfecta de la tensión, los temores, las responsabilidades y los pequeños detalles que estas alturas de liga regular, cuando tan sólo falta una jornada para deshojarla, nos puede ofrecer.

Rodeados de gradas casi abarrotadas con el llamamiento que hizo el equipo a los aficionados durante esta semana, por la importancia del envite, se pudo ver cómo un jugador inspirado, muestra galones y es capaz de anotar 19 puntos en la primera mitad. Txemi Urtasun encontró un estado de gracia sublime, cuando anotó tres triples en sus tres primeros intentos y a partir de ahí, los demás vieron que era el faro que les guiaría. De hecho, y haciendo buenas las palabras de Sergi Vidal en la entrevista de la pasada semana, el nuevo estadounidense Tarence Kinsey era de los jugadores que más claro lo tenía y olvidando egoísmos, surtió de balones al escolta de Unicaja. Pues tras esta muestra de jugador imparable, en la segunda mitad, Urtasun se quedó en 0 puntos, con los 19 anteriormente mencionados. Inexplicable si no fuese por los vuelcos que sabemos que pueden dar estos partidos.

Pudimos ver también guerras tácticas y una manera muy estudiada de Eulis Báez para defender a uno de los referentes ofensivos malagueño, el pívot croata Luka Zoric. El dominicano Báez utilizó tretas, cerrando líneas de pase cuando tenía el balón, concediendo líneas de fondo en las situaciones en las que debía salir por la izquierda, zona menos dominada por Zoric, para contrarrestar su notable aportación y que ayudase menos a su equipo. Eso sí, el talento al final florece y Zoric, desde otras posiciones, volvió a ser el hombre peligroso de siempre.

Y lo que más vimos fueron nervios, cristalizados en la segunda mitad, cuando una victoria al los canarios les daba posición matemática de playoffs, y a los malagueños a seguir dependiendo de ellos mismos. Balones perdidos, tiros sobre la bocina de posesión forzados, jugadores sobremarcados como Andy Panko, triples que no daba ni al aro, o bases descentrados por la presión como fue el caso de Earl Calloway, o cansados por la falta de minutos de recambio, como Tomás Bellas (se nota la falta Jon Scheyer). Todo ello dio unos últimos minutos en los que los canarios fallaron tiros libres fundamentales cuando iban por delante en el electrónico y la congoja volvía a florecer en las gradas del Martín Carpena. Y en la jugada decisiva, hasta la mala suerte de un resbalón de Tomás Bellas en su entrada a canasta, desperdiciando así una táctica ensayada tras tiempo muerto. Panko, olvidando fallos anteriores, cogió la responsabilidad para anotar una media vuelta en suspensión desde poste bajo, la que fue la jugada decisiva para la victoria malagueña. Y cómo no, hasta polémica, con la última jugada en la que Kinsey corta la trayectoria del balón con el pie, acabando en manos de sus compañeros, cuando Pedro Martínez pedía una nueva posesión para los suyos, porque restaban cuatro segundos (viendo la repetición, se puede apreciar la corrección en la señalización arbitral).

Y no fue coto malagueño. En Bilbao, otra plaza donde se jugaban posiciones de cara a las eliminatorias finales, para el Uxue Bilbao fue frustrante ver cómo en las jornadas más importantes, les salió rana. Un partido malo donde nunca tuvieron acierto desde el exterior, lo que imposibilitaba abrir la defensa del Valencia Basket, muy sólido durante los 40 minutos. Que la eclosión de un jugador como Fran Pilepic, que en las dos jornadas previas había anotado 23.5 puntos de media y hasta un 88% en porcentaje de tiros de campo, que se quedase inédito con 0 puntos, o que un enorme jugador como Raül López, tirando en ocasiones de forma cómoda, se quedase en 0/8 en triples, son extrañezas que se acumulan en estas jornadas. No dejan de ser partes que conforman un retrato robot de la importancia, la presión y la angustia que se viven en estos días en nuestra Liga Endesa. Porque incluso los fallos acompañados de los chillidos de algunos aficionados frustrados, también son espectáculo.