CONTRASTES TAURINOS EN BLANCO Y NEGRO

CONTRASTES TAURINOS EN BLANCO Y NEGRO

Antonio Rodríguez

Dicen los expertos en fotografía, que en el mundo de la tauromaquia, tienen más impacto las fotografías en blanco y negro que las de color. Una cogida, una salpicadura, o el propio brillo sobre el lomo del toro de la sangre, es más impactante que tenga una tonalidad muy oscura, casi negra, más potente visualmente que su color habitual.

Algo parecido sucedió en la Plaza de Toros de San Sebastián, recinto donde disputa sus partidos el Lagun Aro GBC, en su último y desesperado choque ante el Blusens Monbus, y en el que cayeron derrotados por 73-77. Y tal desesperación se cristaliza en la siguiente ecuación: para que los donostiarras se salven, deberán ganar los tres partidos que les restan (reciben al F.C. Barcelona Regal y visita al Real Madrid incluidos) y el Mad Croc Fuenlabrada deberá perder los tres que les restan. Harto complicado.

Y reconozco que tras los primeros minutos, seguía sin dar crédito cómo el Lagun Aro podía estar en el pozo a estas alturas, con un plantel eficiente como lo evidenciado en muchos encuentros, en los primeros parciales de éste, con la efectividad de Qyntell Woods, que fue el protagonista en dar el primer arreón para los suyos o cómo se imponía bajo los tableros David Doblas (17 puntos y 10 rebotes), con una intensidad muy destacada para esta Liga Endesa. Poder contar como jugadores de refresco a Morris Finley o Ekene Ibekwe no es algo a lo que llegaba el equipo de Moncho Fernández. Sin embargo, Blusens Monbus se fue afianzando poco a poco, sobre todo por una tremenda convicción en la victoria que les da la posición liguera que ostenta y el estar en partido de forma permanente, sea Ben Dewar, Mejri o Rafa Luz en un principio. Su solidez les valió tener opciones al final.

Sito Alonso muestra clases de psicología maestra, con un “no olvidamos nuestros principios ofensivos” a pesar de que sus jugadores acababan de perder dos balones consecutivos, traducidos en dos canastas fáciles. Pero fue más en defensa, donde en ningún momento supieron sacar un parcial a favor a base de parar a los gallegos, su casi crucifixión. Y eso les costó entrar en el último cuarto igualados. Y ahí fue donde se vio el contraste, el toro herido casi de muerte y el torero rematando faena en la plaza de toros. Ahí fue cuando los gallegos, Robbie Hummel en los momentos calientes sobre todo, mostraron diferencia insalvable para los locales. Un triple fallado por Papamakarios a pase de Salgado, cuando Qyntell Woods estaba en mejor posición, certificó la derrota y la mirada al abismo del Lagun Aro.

La Liga Endesa, en su vasta historia tiene ejemplos como los del Lagun Aro. Equipos que vienen de realizar grandes temporadas, con plantillas incluso mejores, aspirantes a altas cotas, ven cómo se tuercen sus trayectorias por diversas circunstancias y cómo se van acercando hacia unas arenas movedizas muy difícil de solventar. Licor 43 en 1985 llegó a semifinales y descendieron una temporada después, al igual que un reforzado Cajamadrid, con jugadores de primer nivel. A veces no es suficiente.

Contraste muy diferente al del Blusens Monbus, que viendo perdido el encuentro en multitud de minutos, trabajó y logró una victoria que hace sacar aún la cabeza sobre Unicaja en este sprint final de competición, de cara a los playoffs. Mirar hacia arriba y soñar a mirar hacia abajo al abismo. Son los contrastes de esta Liga Endesa a estas alturas, solicitando milagros unos, acariciando milagros otros. Va por barrios.