UN ADIOS MUY SENTIDO

UN ADIOS MUY SENTIDO

Antonio Rodríguez

Reconozco que es motivo de orgullo el que un jugador estadounidense en este caso, se sienta tan identificado con un club de Liga Endesa, que haga un escrito de despedida como el publicado por John Scheyer estos últimos días, para decir adiós a la afición del Herbalife Gran Canaria, club que deja tras jugar ante el FIACT Joventut como último enfrentamiento.

La carrera profesional de un deportista puede dar muchas vueltas y una como ésta, que se decanta más por los banquillos que por disputar encuentros en la cancha, no deja de ser extraña. John Scheyer abandonó la universidad de Duke tras conseguir el título en 2010 y solamente ha sido jugador profesional en tres temporadas. Suficientes para él.

Hay que pensar que un chico tan inteligente, a sus 25 años, pueda ser objeto de deseo y asistente en tareas de uno de los entrenadores con más prestigio del mundo, Mike Krzyzewski. Y si Scheyer intuía que los banquillos serían su futuro, ha encontrado una buena oportunidad ahora, desde que hace ya meses, Duke mostró su interés por él.

“Coach K” ha tenido a su vera como asistentes, muchos ex jugadores, sobre todo bases, que han colaborado y han crecido a su sombra, como para acabar “emancipándose” en otras universidades y conseguir mucho prestigio. Así, Tommy Amaker pasó por Michigan y ahora está en Harvard. Johnny Dawkins lleva los designios de Stanford, Quinn Snyder estuvo en Missouri y ahora curiosamente, forma parte del staff técnico del CsKA Moscú que lidera Ettore Messina. Y tras él, Steve Wojciechowski, Chris Collins, o un Nate James que emigra y del que Scheyer tomará el relevo.

Lo que sí sabe el Herbalife Gran Canaria es que, como Jim Moran hace meses, se va un componente de su familia particular. Retorna a sus orígenes desde una afición que hace identificarse a este tipo de jugadores de tal manera con la isla, que hacen abandonarla con una nostalgia terrible de que allí fueron tratados como auténticos hijos de la misma. Eso es una bendición que ofrece el club presidido por Joaquín Costa, un orgullo para la isla y un elogio para la Liga Endesa. Fotos, momentos gloriosos y una infinidad de recuerdos se llevará de Las Palmas el bueno de Scheyer, camino del Cameron Indoor, donde pensaba que ninguna afición se acercaba a esa de Durham. Ignorante. Ahora se llevará en el zurrón el recuerdo de los “pío, pío” de una ciudad, Las Palmas, que tan bien lo acogió. Mucha suerte para el futuro, John.