LA ANTESALA DE LA GLORIA

LA ANTESALA DE LA GLORIA

Antonio Rodríguez

El Real Madrid-F.C. Barcelona Regal se veía desde la lejanía en el calendario como un enfrentamiento en que quizás, ya estaría todas las cartas sobre la mesa, por llegar en la jornada 31 y quizás no tendría la tensión de los habituales. Y no nos equivocábamos. El Real Madrid tiene asegurada la primera plaza de liga regular y lo más importante, que ambos equipos estén presentes en la cita londinense del próximo 10 de Mayo. Desde 1996, no veíamos a los blancos y a los azulgranas dirimir su suerte europea en unas semifinales de Final Four, ni ver a dos equipos españoles enfrentarse en semifinales por el máximo cetro continental.

A la espera de eso, pues el aficionado que abarrotó el Palacio de los deportes de Madrid, iba con la mentalidad de ver un Madrid-Barça de los de toda la vida. Y aunque es cierto que no se dejaron la vida, no salió decepcionado. Ambos equipos son quienes son y rápidamente se olvidaron de ciertas licencias defensivas que se tomaban, que hicieron teñir los ataques de un juego individualista, porque por primera vez en mucho tiempo, se podía. Situaciones claras de uno contra uno de Nathan Jawai, Rudy Fernández o Mirza Begic, sin apenas ayudas, no son frecuentes. Eso sí, a nada que Xavi Pascual lanzó un par de exabruptos en un tiempo muerto, descontento con las finalizaciones blancas del pick&roll, que llegaban hasta la misma cocina, la cierta relajación se acabó. Y se volvía con el “espíritu derby” también de cara a la galería.

Ante la ausencia de Juan Carlos Navarro, lo que sí ha dejado claro el F.C. Barcelona Regal, que el eje por el que gira el conjunto en ataque, es por Ante Tomic. En su vuelta a Madrid, siendo abucheado cada vez que era sustituido por sus antiguos aficionados, realizó un notable partido y fue determinante en muchas acciones, anotando con mucha decisión (10 puntos y 7 rebotes) y haciendo daño. Decisión que no tuvo tan marcada en la “Casa Blanca”. Y la otra nota destacada de los azulgranas fue la clara muestra que Joe Ingles, puesto en entredicho como jugador que no pudiese llegar al nivel de los grandes en las grandes ocasiones, está a un nivel exquisito (18 puntos el domingo), muy eficiente tras salir de los bloqueos, y eso es algo muy preocupante para los jugadores de Pablo Laso para las semifinales londinenses. En los partidos con la ausencia de Navarro, se está reivindicando. Ahora llega su reválida. Estaremos expectantes.

El Real Madrid puso más corazón en el choque. Es lógico, rodeado por más de once mil aficionados que lo ayudaron a dar ese esfuerzo más, y eso se notó en la lucha por el rebote, puesto que consiguió la nada desdeñable cifra de 18 rebotes ofensivos. Ahí quizás decantó su victoria, junto con, y como confesaría Xavi Pascual más tarde en rueda de prensa, los últimos 2 minutos, donde los madridistas estuvieron mucho más acertados. Bajo la casta de Felipe, optimizando sus pocos minutos (19 puntos con su firma, en menos de 17 minutos), se puede guiar la nave con mástiles que despliegan velas de ambición para su entrenador y para el público.

El 78-65 dice más bien poco, la verdad. No desveló estados de forma ni inspiración por parte de unos y otros. El Real Madrid llevaba una semana descansando de partidos -aunque, incrementándose el número de entrenamientos, lo de “descansar” queda un poco retórico- y el F.C. Barcelona Regal tenía la excusa de salir victorioso de una cruenta batalla ante Panathinaikos el Jueves pasado por confirmar el billete para Londres. Ahora toca esperar a esa cita. Ahí sí que no habrá tantos uno contra uno y sí un incremento de la temperatura importante. A Londres, llegarán en plena ebullición. Historia y títulos mandan.