UNA AFICIÓN PARA OVACIONAR

UNA AFICIÓN PARA OVACIONAR

Antonio Rodríguez

Hace más de 13 años que no pisaba por el Centro Insular de Deportes. Y solamente entrar por uno de los túneles que accedían a pista, reconozco que había cosas de ese peculiar lugar que echaba de menos: su pequeño tamaño, sus gradas prácticamente encima de la pista y sobre todo su afición. Claro que todas animan, todas apoyan y todas se vuelcan por sus colores. Pero en Gran Canaria, cuando son testigos de las evoluciones de su Herbalife, en la isla insular, son además, agradecidos. Mucho.

El pasado Domingo, el Herbalife Gran Canaria tenía mucho que celebrar. No era la visita del Real Madrid, aliciente siempre en cualquier pista, sino que ellos crearon un ambiente para que fuese un día idóneo de homenajes. Los homenajes suceden a personas que los han ganado. Esta afición realmente consiguen que sus protagonistas piensen que realmente sí se los han ganado.

En la presentación del partido, la ovación que se ganó Jaycee Carroll fue de verdad, para sentirse especial. Ellos no olvidan. Aplausos y aplausos por alguien que se fue de sus vidas, porque las carreras profesionales son así y no por ello tener rencor por tales decisiones. Todo lo contrario: se agradecen servicios prestados y se ovacionan. Porque fueron dos años, un fin de semana tras otro, en el que Jaycee les hizo felices durante ratos de 40 minutos deportivos. Ser el máximo anotador de la Liga Endesa (19 puntos de promedio) durante dos temporadas, en nombre de un equipo, es para ovacionar. Eso es el espíritu del deporte. Jaycee Carroll se sintió muy especial.

Y la ceremonia preparada, la retirada del número (por primera vez en la historia del club) de Jim Moran. El número 20, en forma de camiseta-estandarte, que nunca nadie más llevará en la historia del club. La matinal de Jim Moran no la olvidará jamás. Para ponernos un poco en perspectiva, pensar que Jim Moran nunca fue una estrella y sí un gregario, en ocasiones destacando más que en otras, pero un gregario que pensó que el Herbalife Gran Canaria fue un equipo por el que sus esfuerzos valían la pena. Y así pasó una temporada, y otra, y otra...hasta diez. En estos tiempos donde se fidelizan más las ambiciones, las billeteras y las aspiraciones a los trofeos, Jim Moran ejemplificó claramente lo que es la identificación por un club con la única meta de hacerlo lo mejor posible. Y eso le honra.

Y sobre todo honra a una afición. Una marabunta de aficionados llevaban camisetas con el número 20, en conmemoración de Moran, le agasajaron con propuestas de autógrafos, de fotografías, intentos de regalarle pósters para la ocasión... y le hicieron llorar. Todos se sintieron orgullosos del chico tímido con lágrimas en los ojos. Y que luego animó a su equipo hasta conseguir situarle a la altura del Real Madrid hasta a falta de menos de un segundo. Con franqueza, la afición del Herbalife Gran Canaria es afición digna de ovación. Trece años son muchos años. Se les echaba de menos.