JUGADOR ACTITUD AZUL: QYNTELL WOODS

JUGADOR ACTITUD AZUL: QYNTELL WOODS

Antonio Rodríguez

Hubo un tiempo en que la Lega italiana era considerada como otro mundo, donde los pabellones se llenaban, la competición estaba abierta a un ramillete de cinco o seis equipos y donde había dinero para traer unos americanos, recién aterrizados desde la NBA, que conseguían la admiración de todos. Enfrentarse con ellos en competiciones europeas era admirar aquellos yankees que tenían el baloncesto en sus manos con una pureza como no solíamos ver a este lado del Atlántico.

Treinta años después, no hay ningún jugador en el continente europeo que me transmita ese halo de admiración, de grandeza por la simpleza de cada una de sus acciones, que el jugador del Lagun Aro GBC, Qyntell Woods. Ahora, los pabellones abarrotados, la competición más abierta y los jugadores de calidad, los posee la Liga Endesa. Y ahora, el hilo conductor de la nostalgia circula entre las acciones de hombres como Qyntell Woods.

Etiquetar a un jugador como Actitud Azul cuando ha tenido a lo largo de su carrera deportiva tantos problemas fuera de las pistas, no es tarea fácil. Eso sí, como nos confesó Sito Alonso en la entrevista que aquí publicamos hace unas semanas, de carácter inapropiado, nada de nada. Qyntell no ha dado ningún problema y parece que ha encontrado su remanso de tranquilidad a orillas de la playa de La Concha, donde parece haber encontrado la ubicación perfecta para crear su nido y traer a su familia. Y ponerse en forma era cuestión de tiempo. Su actuación ante el Canarias, con 25 puntos, 5/9 en triples y 10 rebotes fueron determinantes para seguir en la senda victoriosa y eludir las plazas de descenso. Quizás, ese arrebato del aficionado de ir a ver a ese jugador con más fuerza que otros muchos, saber disfrutar en directo de sus evoluciones, sea la mejor Actitud Azul.

Qyntell son de los que tiene la sencillez por bandera. Progresa por la pista con cautela, sin velocidad destacable. Pero con el balón en las manos, te puede repetir un gesto que acabe en canasta una y otra vez. Una y otra vez, sin saber cómo pararle. Hay pívots que dan lecciones con el juego de pies en poste bajo. Qyntell supera a rivales más grandes con ello, casi ralentizado, casi hipnótico. Él bota como un base, supera en uno contra uno a cualquier rival, que ve cómo en el momento de pensar que ha recuperado territorio, no tiene piernas y sí ojos para ver a Woods arriba, lanzando una suspensión. Y es que esa jugada cada vez menos vista de entrada a canasta y pararse para una suspensión corta, tan letal como poco atractiva para un ranking de 10 mejores jugadas, tan de otros tiempos, muestra la pureza del baloncesto de siempre, el añejo, el de aquellos vídeos de Oscar Robertson. El baloncesto de verdad.

La facilidad de llegar a la línea de tres, recibir y tirar, embaucan. Si algo rápido tiene en sus gestos, es botar y tirar en una misma acción. Y los tiros entran. Vaya si entran. En sus manos y en sus ojos, el baloncesto es fácil. Sabe dónde están sus compañeros y sabe dónde hacer daño pasando el balón. Tan natural. Ante un jugador con esas capacidades innatas para jugar a este deporte, quizás su Actitud Azul resida en ese benevolencia para mostrarlo, esa humildad de formar parte de un grupo, mientras el baloncesto pueda verse representado como una bola de fuego y sabiduría en sus manos, como un personaje de cómic. Su compañero Morris Finley además, parece haber traído bajo el brazo un amplificador para esas cualidades, y es dar al interruptor y...todo empezar a funcionar. Eso sí, necesitarán de toda su magia para que Lagun Aro GBC pueda salir de las plazas de descenso. Claro que con magos como Qyntell el derecho a sonreír cuando uno se encamina a las gradas, está asegurado. Con eso se tiene ya mucho ganado.