JUGADOR ACTITUD AZUL: SALAH MEJRI

JUGADOR ACTITUD AZUL: SALAH MEJRI

Antonio Rodríguez

Salah Mejri es tunecino. Salah Mejri mide 2.17. Y con 217 centímetros, siempre hay que fijarse en un jugador de baloncesto así. Si es tunecino, un país con tan poca tradición de baloncesto, pues hay que fijarse igual. A sus 26 años, Salah lleva desde 2006 jugando baloncesto, digamos que profesional. Allí comenzó en el Etoile du Sahel, en su país, para que el pasado año fuese traspasado al Antwerp Giants de la liga belga. Ahora, felizmente para los aficionados del Obradoiro, juega en el Blusens Monbus. Ahora, afortunadamente para nosotros, juega en la Liga Endesa.

Y es que Salah Mejri disparó hace un par de semanas todo tipo de rumores. Juanma López Iturriaga, en su columna de “Tres tiros” se hizo eco de una gran actuación en casa, ante Asefa Estudiantes y el interés por algunos equipos grandes. 24 puntos y 8 rebotes ante los colegiales nos hizo volver a pensar aquello que oímos en el verano del 2011, que había sido el jugador más valioso con su selección, Túnez, en el Afrobasket. Aquello nos parecía muy lejano. Vemos que no tanto. Se rompían todas las dudas.

¿Y por qué Mejri llama tanto la atención? Porque es un jugador con alma de estrella, con el único problema que empezó muy tarde a jugar a baloncesto. Un cuerpo alto, espigado, algo enjuto, esconde una rapidez y una coordinación atípicos para su estatura. Parece que vemos evolucionar un jugador de dos metros. Sin ambargo, su altura y sus larguísimos brazos, no reducen en ellas sus cualidades para este deporte. Porque Mejri, cuando empezó -tarde- a jugar, se dio cuenta que él es un jugador de baloncesto.

El juego lo ve sencillo. Y lo ejecuta con sencillez. Tiene la mecánica de tiro de un tipo pequeño (hay que pensar que para un hombre grande, con unas manos más grandes, tiene más problemas para manejar el balón, sobre todo para tirar en suspensión. Tomemos como ejemplo a Shaquille O'Neal), bota como un jugador pequeño y evoluciona en la pista con él como alguien 20 centímetros menos. Se da cuenta que lo que hace, le sale fácil. Finta, bota, se levanta en suspensión, o entra a canasta con soltura y elegancia. Tiene vista y sabe dónde están sus compañeros. Y los pasa con facilidad innata. En definitiva, es un jugador de baloncesto.

Salah Mejri no se conforma con eso. Además, sabe que tiene una oportunidad única para destacar. Y entrena. Entrena mucho. Se queda más tiempo para seguir trabajando esos fundamentos que descubrió hace relativamente poco, asumiendo que aún es un jugador en formación. Y con el acicate que esa progresión se ve ensalzada porque le sale fácil. A su gran talento, une un hambre y una ambición propios de una estrella. Eso es Actitud Azul.

A sus 26 años sabe lo que está viviendo e intenta aprovechar la oportunidad. Sabe que en defensa le cuesta aún mucho competir con sus rivales de la Liga Endesa, porque quizás sea esta la primera temporada en la que juega en una liga verdaderamente competitiva y hay muchos kilos bajo los tableros. Y sufre cuando tiene que guardar su aro. Pero se lo toma con tranquilidad y paciencia, echando horas con el silencio de las gradas como testigos. Con un asistente y un balón, aprendiendo, día a día.

Este Domingo tendremos la oportunidad de volver a verle ante el F.C. Barcelona Regal, con la ventana de la 1 de TVE para que todos lo podamos disfrutar. Humildad, talento, hambre y sueños por ambicionar una meta al descubrir que tiene un regalo entre las manos, aunque haga relativamente poco. Eso es Actitud Azul.