LA MIRADA AL FRENTE DEL MAD-CROC FUENLABRADA

LA MIRADA AL FRENTE DEL MAD-CROC FUENLABRADA

Antonio Rodríguez

En Fuenlabrada conocen, por desgracia, el sabor a hiel del descenso. Incluso el ganar en la última jornada en pista del Real Madrid, no les sirvió para eludir el abandono temporal de la Liga Endesa. En esta campaña 12-13, restando aún un puñado de jornadas, volvían a percibir el hedor de tan inóspitas tierras. Sin embargo, están a tiempo de reaccionar. Y bien que lo hicieron en Bilbao.

Solamente Cajasol y Real Madrid habían asaltado la fortaleza de Miribilla y los fuenlabreños consiguieron ser los terceros (82-90), resquebrajando cualquier previsión en los puestos de abajo de la clasificación. Lo hicieron con contundencia, sin dar en ningún momento esperanzas de triunfo a los bilbaínos y con una confianza, bendita confianza, como quizás no mostraron a lo largo de esta travesía 12-13.

Mad-Croc Fuenlabrada venía ya fortalecido por su victoria en casa la pasada jornada ante el Blancos de Rueda Valladolid (84-74), equipo que no deja de ser de “su liga”. Y en tal choque se dejó una muestra del cambio del equipo de Trifón Poch, porque ahí Robert Kurz lo utilizó como escaparate para lucirse, con 19 puntos, 8 rebotes y 3 tapones, confirmando que tras un tiempo de aclimatación, sí, vuelve a estar en la Liga Endesa a pleno rendimiento. Y en Bilbao el pasado Domingo, vimos que no se trataba tan solo de tal escaparate, sino un termómetro del equipo (16 puntos, 5 rebotes y 2 tapones) que parece cerrar un círculo que no acababan de cerrar. Una sensación de ver que ahora todo encaja. Con Kurz, el equipo de la periferia madrileña tiene ya un pívot contundente en zonas interiores y les sirve para jugar ahí con comodidad.

Una plantilla que utiliza en las más ocasiones, el juego en ataque de bloqueo y continuación, finalizando en muchas de ellas con lanzamientos exteriores, ahora sí tienen un tipo que va hacia canasta muy duro, jugar cerca del aro, mover el balón desde ese foco y sacar provecho de todo eso. Centrar la atención de los defensores hace que, ahora sí la circulación de balón sea más fluida, que esta amenaza más parece completar el puzzle. Y este puzzle consiste en que Leo Mainoldi tenga más libertad y menos atenciones para maniobrar toda su polivalencia. Y sobre todo que en momentos complicados, James Feldeine no sea obligatoriamente quien saque las castañas del fuego, algo que ya sabían los rivales, que sobrecargaban sus defensas. La relajación que tuvo el escolta dominicano para anotar 19 puntos (7/14 en tiros de campo), apartando la ansiedad que pueda crear el tener que anotar como obligación y en definitiva, esa soltura y elegancia suya, no había sido vista desde la victoria en Badalona.

Y este éxito ofensivo colectivo se traduce en más sacrificio defensivo si cabe. En Bilbao debiéramos calificar de notable la defensa fuenlabreña, impidiendo balones interiores, anulando a Hamilton y forzando a los rivales al triple, cuya lotería les dio como equipo perdedor en la matinal del Domingo.

En los momentos más calientes de la temporada, es cuando Mad-Croc Fuenlabrada muestra su mejor baloncesto. Dos victorias seguidas y para nada mirar al abismo del descenso, sino todo lo contrario. Con toda la marcialidad y confianza que exige la Liga Endesa, Mad-Croc Fuenlabrada, a modo de orden, mirada al frente.